miércoles, 30 de diciembre de 2015

Subterráneo

Tiene las pupilas más brillantes que el sol de las 
mañanas lluviosas,
sueños en tonalidades morado bajo los ojos
y un mueca por sonrisa, 
que es imposible no dudarla.

Tiene el corazón atiborrado de naufragios
y un altar con precipicio que desemboca en 
los mil pedacitos de su alma,
tiene cajas, triángulos y figuras abstractas
por sueños 
y su piel con aroma a advertencia.

Carga títulos de maestrías en fracasos de todo tipo,
respiran a carcajadas sus cabellos despeinados
cuando escuchaba decir vacíos te quiero,
lleva por pulseras las marcas de todas las veces en que 
se ha soltado de la cordura.

Las 4 letras de su nombre son sin duda el precio más 
barato para navegar en el infierno más colorido que un 
arcoiris,
porque es ahí cuando revienta en fuegos que queman,
que te hacen quedarte quieta,
viéndola destruirse mientras sonríe,
mientras entre tazas de café y tarde huecas
se susurra que no conoce otra forma de vivir.

Te grita sin decir palabra que cada catástrofe
que supone sus besos; te dejará con los huesos y el corazón roto
pero no existe motivos en el mundo para no tomar su  mano
y desvanecerse en el caos de sus caderas.

Advierte que no debe bromear a quedarte
si no estás dispuesta a jugarte el destino
saltando sin demoras desde una cornisa sin mirar hacia abajo,
si no estás dispuesta a vivir inviernos sin sol
y primaveras con versos y flores,
si no estás dispuesta a correr tras ella cuando te suplique que la dejes.

Puedes quedarte; te dirá,
si llegas a entender al tomar su  mano que su color favorito es la tristeza
y que le va tan bien sobre sus hombros y sus letras,
sobre sus días en los que se parte la piel y las  entrañas
y escupe un poema mediocre
si llegas a entender, 
que incluso ella, no se entiende.

viernes, 9 de octubre de 2015

Mayo

Existiendo tantas formas de morir 
yo siempre he preferido la letra
esa que te desgarra la garganta al pasar
la que escupís con fuerza lejos de vos
porque tenerla entre los parpados te duele.

Habiendo tatas formas de sufrir, yo siempre
he preferido amar
volcarme en esos amores que nos rompen la razón
y nos trastocan la piel,
esos que deambulan entre los
versos de Benedetti
y que terminan brincando
entre las lineas de la prosa de
Bukowski.

El frío recorre mis poros
y la ciudad esta a 40 grados
mis manos tiemblan y la vista me desaparece
entre las hojas y ausencias.

La respiración se dificulta
y la presión en el pecho se agudiza
y tropiezo fuertemente 
en ese instante limite entre la desesperación
y la necesidad urgente de llorar.

Ese dolor en la piel que provoca vivir
esas ganas de no sentir ya más
esa incapacidad de escribir
cuando lo único que se quiere es morir
ese dolor tan generalizado
que te va desde la punta de las uñas
hasta la propia bilis,
toda ese peso sobre las vertebras
quiebra,
y te deja viva, agonizando mentalmente
sobre el colchón húmedo de soledad
a las 10.26 pm.

23

A los 23 años
había sustituido los intentos de suicidio
por tatuajes,
le gustaba recoger caracolas de los caminos
y se distraía fácilmente con el vuelo
de las hojas.

A sus 23 años
disfrutaba los paseos por los cementerios
más que las películas acompañada de los domingos
comía verduras sin sazón 
y lidiaba con una sutil adicción al café.

A sus 23 años
ya había tocado la puerta de 4 terapeutas
le entristecían por las tardes las canciones de jazz
y tenía decorado sus recuerdos
con dibujos cronopiados.

Tenía a sus 23 años
ordenadas las tristezas en profesiones de mediodía
almacenadas las compulsiones bajo
las almohadas de la cama que nunca usaba,
se oxidaban ya sus sueños en el cajón vacío del futuro
y dormitaban sus ganas de vivir
cada vez en riscos más elevados.

Tenía 23 años
y un cúmulo gigante de errores bajo el vestido
tenía 23 años y una pared
indestructible consolidada con sus miedos
tenía 23 años y jugueteaba 
a besar cicutas extintas.

Tenía  23 años y se sentía
sólo por segundos viva.

Días tres.

-diciembre pasado-

“Estoy tomando espacio” dijo él. 

Ella, sin quererlo realmente como muchas de las cosas que habían sucedido en sus últimos días, dijo “está bien”.
Jamás tuvo la valentía de decir lo que sentía y pensaba, le resultaba más cómodo encerrarse en su mente con castillos de ideas. La comunicación entre ambos esos 3 días fue escasa y muy fría, ella estaba cada instante más cerca de un colapso total o de la plena locura, los días y las noches le resultaban lo mismo, descuidó  por completo su aspecto físico, su vida se limitaba a  estar en su cama bajo las sabanas, darse atracones alimentarios, llorar todo el tiempo, sobre toda las cosas y obsesivamente esperar un mensaje de él.

Olvidó lo que era dormir,  regresó a los fármacos  somníferos los que solamente la hacían dormir unos minutos, de 20 a 40, cuando tenía suerte, la otra parte del tiempo, la pasaba en estados alterados de conciencia. 

El tiempo pasaba y el dolor que sentía se agudizaba, comenzaba a gritar cuando llorar no era suficiente, comenzó a caminar en círculos cuando morderse dejó de calmarle la ansiedad, comenzó a acostumbrarse a sentirse miserablemente sola nuevamente.

Las últimas horas la inundo la batalla emocional, sabía que no debía llamarle, sabía que debía dejarlo estar bien aunque ella se estuviese cayendo a pedazos, pero quería hacerlo, quería de alguna forma salvarse. Ella sabía que él podía salvarla de ese abismo en el que estaba cayendo lentamente, ¿qué pasaría en su mente? ; se preguntaba constantemente  mientras lloraba sobre el dolor, que era lo único que le quedaba de su gran amor.

"Es un dolor que me infringí  sola", "no está mal sufrir cuando has querido de verdad", "estaré bien"; se repetía inútilmente mientras desliaba sus dedos sobre el teléfono.

Finalmente, marcó.

Él no descolgó.


-suspiro-

Viejo.

Nunca nadie me hizo sentir igual al rozar mi cabello
me gustaba como deslizaba la punta de sus dedos
por todos mis despeinados mechones
y dejaba en el ese olor cliché a cigarros viejos.

No encuentro lugar en mi memoria
dónde no este su voz, 
sus gestos, 
su olor.

Me senté nuevamente sobre su cama más de un año después
y el lugar era totalmente extraño
ya no existía ese aura de misterio inaccesible
ya no era un lugar dónde pocas veces se me permitió entrar.

No recordaba ese lugar con ese sabor, 
en mi memoria seguía siendo una habitación con vida
y no el desfile de penumbras que fue los últimos
meses.

Los años pasaron y sus recuerdos se fueron quedando quietos
ya no me asaltaba ese dolor en el pecho al pensarlo
ya no se me escapaba esa sonrisa de complicidad
al tocar a diario los restos de un collar
el olor a el se disolvió y lo olvidé.

Olvide los millones de recuerdos acumulados
desde la niñez
olvide su rutina memorizada,
sus objetos fueron acomodándose a mi entorno
su barco de papel, su llavero empolvado, todo
se acomodo a la rutina de mis días.

Olvide el sonar de sus pasos a las 7 en punto
olvide la página del libro que nunca terminamos
olvide el sabor a tu comida
y el eco de tu risa.

La lluvia lo aplastó todo
y volver a su reposo no movió nada en mi
no volví a verle en sueños

no volví a sentir su piel
y con el goteo de los años
también olvide extrañarle. 

sábado, 19 de septiembre de 2015

Morir por amor.

Mientras canto a todo pulmón el repertorio asesino de canciones que algún amor pasado dejó
trato inútilmente sentirme viva
sacar esta angustia asolapada mis ideas
este negativo revelado de conceptos sobre vos
esta rabia contenida
este vacío precipitado
este nido de cicatrices que se revuelve con el olor a café, 
con tu ausencia.

Mientras el viendo deshoja mi cabello
hundo mis manos en lo más profundo del cajón izquierdo de los recuerdos fabricados
y sobre la sangre del desgarre de ideas
estampo el sabor a tus besos
el sonar de tu risa, 
el cantar de tus ojos.

Me cuelgo del eco de tus promesas
y me repito en vos alta que no fallaras
mientras la tormenta desatada tras de mi
me grita con sus nubes que miento
que mentís,
que nos mentimos.


Ahogo mis dudas con el recuerdo de la suavidad de tu piel
mientras mi lóbulo temporal me alerta que el dolor es real
me cuelo en la guerra de autosabotaje y autodestrucción
y disparo fuerte, 
inconsciente.
incesante,
insistente.

Vomito lineas cargadas de dolor sutil
mientras me columpio con la medida exacta de tu soledad,
mi cuerpo tiembla mientras me repito sin entusiasmo, 
equivocada quizá,
que vendrás.


Busco colores en el cielo oscuro para pintarme las heridas, 
jugando a ser camaleón
desato de golpe la escalera que desciende al infierno de extrañarte
y me hundo,
con fuerza,
entre el humo delirante de figuras inexistentes.


Te busco sabiendo que no estás
sueño tocarte, sabiendo que no son mis manos las que te besan esta noche
los tsunamis brotan por los lagrimales cargados de cansancio
y en la puerta de fondo,
están mis manos inertes,
pálidas, 

cercenadas por la traición.

Tu risa se vuelve fusil y  dispara como metralla ante mi frágil amor

tus mentiras hacen muralla contra lo que queda de mi,
te puedo sentir sin verte
y comprendo,
que esta noche no sos mis labios las que  desordenan tus horas

no es mi piel la que se colará con tu sangre
no es mi amor inservible el que usaras

no soy yo la que recibirá las migajas de tu cariño
no es a tus pies donde estaré esta noche.

Y es ahí, 
entre mi desequilibrio congelado
y mi auto querer extraviado
donde me siento a esperar por tu taza de café junto a la  mía
por tu mirada puesta sobre mi existencia
con la sonrisa mas transparente posible
con la espera pintada de amor intacto,
espero tus besos,
aun con sabor a mentiras,

tus abrazos cargados de amor ajeno.

Y ato con fuerza la caja de las heridas
doblo los reclamos y los coloco bajo mi almohada
deshago los restos de llanto
y me dispongo a amarte sin medida,
a mover el mundo si es posible por provocarte una sonrisa
y al final te espero, 
después de todo siempre te espero.

martes, 15 de septiembre de 2015

Borrador.

No voy a escribir esta vez
porque prefiero esta tarde calurosa de abril
disfrutar de esta tristeza, casi intangible
casi invisible,
que me ha rodeado cada uno de los poros de mi cuerpo.

Prefiero fumar otro cigarro barato
seguir recostando mi cansado cuerpo sobre las marcadas hebras de este hilo
respirar la ausencia de todas las figuras que se han ido
y pensar, 
que tal vez, 
esta vez,
no voy a escribir porque mi papilas gustativas
prefieren disfrutar de esta sensación
que no es tan significativas para ser una tristeza
pero no es tan inexistente para ser una nada total.

Que esta vez no hay música para distraerme
que esta vez yo decidí quedarme en el silencio natural
en el fuego que se prendió a mi costado sin ser visto
que voy prefiriendo a las 4:59 de un viernes
quedarme quita, 
ya sin humo, 
ya sin ojos.
que no hay nada que me devuelva el tiempo
que me devuelva a vos.

Y que el sobresalto de mi pecho extrañándote
no cierra un circulo, un ciclo,
sin pasar por vos, 
por tus ideas,
por tus gestos, 
por tus manos.
que ya no estas, eso lo sé.
que yo me fui, también lo sé.

Que la voz quizá soy la voz  falsa del inerte audio-poema
de hace meses me ronda en tonalidad, pero que he olvidado la letra
que no soy mas que la sensación de tristeza de una puta a las 10 am
que no puedo volar, 
que no quiero aprender a volar,
que estoy sola, que la soledad me lame la espalda
y que yo me acomodo, 
me hundo, 
que te voy desfigurando en mis ideas.

Y que nuevos pulmones se han recostado en mi piel
o tal vez  yo sobre ellos,
que nuevas manos han recorrido mi rostro amante,
que te abandoné, pero que pienso que también me abandoné yo.

Que esto no era un desahogo para decir con todas las letras que te extraño
que esto no era una manera rutinaria de salir de mi letargo
que no abrí un vacío bloc de notas para redactar lo que mi corazón siente por vos,
que quizá, o que se a cabalidad que solo necesitaba decirte,
aunque no me leas, 
aunque no me entendás, 
que te extraño.

Que atiborrarse de movimientos diarios
de censurar tus recuerdos,
de empaquetar en bolsas de regalo mis ideas no es suficiente
que me callo (y dejo de escribir)
porque de nuevo me encuentro sentada escribiéndote (sin darme cuenta)
que te extraño, que me extraño.

Que al final son las 5:05
y he escrito corrida-mente, 
sin despegar mis dedos, 
extrañamente helados aún,
de este teclado color negro.

Que la idea principal era escribir, 
solo para no morirme con este veneno adentro
que era escribir sobre la casi inexistente soledad
escribir sobre esta casi inexistente sensación de estar medio vacía y medio llena
que al final del túnel (citando a Sábato)
no hay mas ventanas que la copa de cristal
donde se guarda tu esencia que no puedo borrar.

Que yo también he llorado por vos
que desde ese 9 de enero, que con tus dedos seguros
y tu voz inquebrantable me dijiste
"adiós" me mataste.

Y yo seguí tiempo atrás siguiéndote
yo seguí casi en contra de mi voluntad ya quebrada, amándote
que me atrevo a decirte, 
que si tuviera un corazón,
vos lo hubieras quebrado, que lo quebraste.

Que dejaste un hueco frío y grande en el centro de mi cuerpo
en ese centro que no es el centro, ni la izquierda que no es la izquierda
que los escalofríos me recorren el cuerpo
y caen en cascada donde ha debido habitar lo que se llaman corazón
donde debió habitar tu amor.

Que no escribo para decirte que te extraño,
que debería parar de escribir esto porque no soy buena,
no soy real,
pero que mis dedos deslizándose sobre las letras
me obligan a decirte de forma razonable
que me has roto el corazón
que extraño las mañanas y los desayunos entre risas
y unas otras en lágrimas y peleas.

Que extraño los almuerzos a las 2:00 de la tarde
que extraño las horas oscuras de la noche diaria
en que el alba nos asaltaba por medio de los altavoces
que ya no grito sin razón para hacerte sonreír,
y que si grito (y si, aún grito)
ya no estas vos para escucharme, ni para ser feliz.

Las estrellas y vos.

"Que la poesía pague los destrozos" escupe Algeet
mientras mi corazón se achica entre un dolor que no sé reconocer,
ante el reflejo escandaloso del portátil a la 1.27am
de un día cualquiera 
en algún mes donde agoniza un invierno con ausencia de sol.

Se me atora en la garganta estas ganas de gritarle
que yo podría echar por tierra cada uno de mis planes
por colgarme de la comisura de su risa,
que en las noches me quedo despierta a su lado sólo por verle amanecer,
que podría borrar de un soplido todas sus dudas
y escribir su nombre con gotitas de café sobre mi mesa
a cambio de morder su aliento entre mis labios.

Comencé a vertir el liquido de sus palabras para respirarle
e intentando hacer un poema triste,
una madrugada cualquiera, mientras lloraba,
terminé escribiendo sobre las razones que me sobran
para comprar mil veces el boleto que me lleva a entre sus piernas.

Bajo la lluvia comprendí que ya no tenía amuletos para atarme a su heridas
y que mis anclas se pudrieron con los daños, 
con el abandono de puertos, 
y con el destrozo de los mares que provocó cada desamor,
pero que me jugaría un campeonato entero por sentir su mano apretar la mía o por el mínimo roce de sus dedos por mi cintura.

Comprendí que cuando mi mundo se llenaba de nubes, 
de esas que lastiman si las miras fijamente
estaría su voz, 
cantándome sobre como escalar montañas que no nos llevarían a ningún sitio, 
pero que la travesía era en sus brazos 
y me bastaba su invitación, 
para tirar por suelo los cordones de mi tristeza.

Que cuando mis días se llenaban de angustia, 
de ausencias
y coloridas melancolías
bastaría recostar el milagro de sus gestos sobre mis rotos relojes 
y verle descomponer con tanta propiedad cada uno mis miedos
corriéndolos
matándolos
gritandome sin pronunciar una sola palabra
que la vida estaba allí, 
en cada punta de mi cabello
en cada bostezo entre películas
que no tenía motivos para estar triste 
y que si me los creaba él me pintaría los paisajes más bonitos.

Que lo he visto susurrarme en todos los formatos y en todos los tonos de voz 
que quizá sea yo el centro de su universo,
que me ha dicho con su pupila 
que soy ese hegemónico conjunto de locura que ha sido capaz de sacarle un carcajada cuando su mundo, 
al que pocas hemos entrado, 
se destruye.

Que he descompuesto cada uno de los segundos en que mi corazón palpita fuerte al tenerle cerca,
para guardar cada instante en botellas que arrojo mar adentro de mis recuerdos,
que ninguna luna brilla más que su mirada al decirme que me ama
y que las estrellas se acojonan al ver que en la noche se ven opacadas por luz que desprende sus manos al estar en calma.

Que intente escribir un poema triste
pero no pude, 
porque nadie puede estar triste si coincide con su existencia.

lunes, 14 de septiembre de 2015

De misantropías mal curadas.

 Me preocupa mucho lxs humanxs que no odian a la humanidad.
Que no sienten revolvérseles las tripas cuando tienen frente ellxs, ese conjunto de partículas con forma binaria de cuerpos estereotipados en humanxs.

Sin duda, los filósofos antiguos que hace siglos sentenciaban que lxs humanxs somos lo peor de la evolución, una especie de error, la corrupción hacia lo cruel, vomitarían de insatisfacción al ver lo corto que se quedaron en sus definiciones.

La historia no puede detenerse y al parecer la destrucción que se entrelaza en nuestra civilización, que indiscutiblemente llevamos costurada en las costillas, tampoco.

Pero ¿Es la humanidad entendida como el conjunto de humanxs con todos sus proyectos que trascienden en el tiempo la que despierta estos pensamientos o es el humanx, ese conjunto de existencia materializada en huesos, carne y órganos? Puesto que sin la existencia y desenvolvimiento en el espacio y tiempo de lxs humanxs, no podríamos hablar de humanidad como proyecto, los pensamientos que luego convertimos en sentimientos son provocados por y hacia ambas cuestiones.

Lo escoria lo somos en todo los aspectos, desde lo más mínimo hasta lo máximo, cualquier cosa que podamos recordar, imaginar o pensar sobre el accionar humano, podrá ser re analizada y se le encontrará una finalidad egoísta, cutre y miserable.

Al correr de los años, nos hemos organizados en sociedades dentro de las cuales creamos estructuras basadas en la explotación, violación y destrucción de lxs más débiles, sin importar su especie. Estructuras que todxs consiente o no de ello, alimentamos aún actualmente.

La explotación no solo es de lxs humanos sobre lxs humanxs, va mucho más allá, es la explotación de lxs humanxs sobre todo lo existente, tenga o no vida, propiamente dicha.

Conductas, roles, preferencias, gustos, ideologías, profesiones, hábitos alimenticios, obras de arte, ideas, todo es creado bajo una cosmovisión  antropocentrista, misma que dentro de su nociva existencia crea la discriminación en todo los ámbitos humanos; cognoscitiva, económica, étnica, de género, racial, lingüística, social, laboral, religiosa, ideológica, etc. El androcentrismo es mortal cuando nos lleva al especismo y al falocentrismo.

El encadenamiento, la mecanización mental y las dinámicas implantadas en todxs, bajo estas condiciones y para los fines de mantener este ritmo existencial, nos lleva a la violación de la libertad de otrxs y de nosotrxs. Nos coartamos a nosotrxs mismxs correlacionalmente de cómo coartemos a lxs demás.

Nos acomodamos a la idea científica de que somos lxs únicos seres vivos que pueden razonar, crear, dominar. Nos auto-colocamos en la cúspide de una pirámide de dominación que nosotrxs mismos creamos y usamos de respaldo moral este hecho en todo accionar humano corrosivo.

Nos auto-colocamos la categoría de civilizados y abusamos de la dotación natural y nos creemos con la potestad de matar para satisfacernos física (consumo de otros seres vivos, autodefensa) y emocionalmente (deportes como cazar, pescar, tauromaquia).

Cometemos los abusos más crueles a nuestrxs semejantes, asesinamos por obtener medios para adormecer entre las manos de unxs pocxs la facilidad de ejercer poder, creamos cárceles para otras especies y justificamos esta extrema violencia en nuestra seguridad, cuando la única verdad es que las demás especies deberían huirnos, por su seguridad.

Creamos guerras para apropiarnos de pedazos de tierra, torturamos a quienes  discrepan con este auto-asesinato salvaje que cometemos nosotrxs lxs humanos, violamos el derecho a la vida, matamos dignidades, traumatizamos mentes hasta estropearlas, gobernamos con terror y para el terror, creamos leyes para la regulación sistemática de todxs, profesamos religiones nocivas que no son más que opio en las multitudes, implantamos rígidos cánones morales para no salirnos del estricto desfile de mascaras descorazonadas que es la existencia humana, manipulamos necesidades creando dependencias emocionales innecesarias, construimos sentimientos para jugarle a la culpa si intentamos resistir a participar en ésta obra melancólica que protagonizamos todxs.

Y sobre el caos sin fin que hemos creado, falsamente nos conmovemos por las consecuencias de nuestra insensatez, lloramos sobre los cadáveres de niñxs, gritamos a viva voz justicia e igualdad, nos limpiamos la culpa en todo este juego siendo solidarixs con lxs más necesitadxs, siendo hospitalarixs con lxs refugiadxs o emigrantes, con lxs desprotegidos.

Ayudando campañas para la no discriminación, para promover la igualdad de género, dando lo que nos sobra de nuestra inútil acumulación monetaria a otrxs humanos con enfermedades que nosotros mismos causamos, fingimos sobreestimar la vida y palidecemos ante la muerte, hipócritamente celebramos la vida cuando hasta al respirar lo único que le hacemos al planeta es quitársela.

Ignoramos todo esto por comodidad cognoscitiva, por el miedo que llevamos implantado en la piel, porque una mentira dicha mil veces se vuelve verdad y nos han contado sobre la selección natural, sobre la supervivencia de la especie, sobre el egoísmo innato, sobre todos esos cuentos escritos por nosotrxs mismxs para mantener este escenario que se cae solo de tanta sangre que lleva encima.

Nos hemos dicho y hecho de todo para mantenernos en este falso equilibrio que nos lleva precipitadamente a la extinción. Y al final del libro, lo único lamentable de todo esta bomba de tiempo, es que en su estallido no sólo lxs humanxs desapareceremos, a nuestro paso, llevamos los cadáveres de miles de seres vivos más, que como nosotrxs mismxs, son sólo víctimas mortales de la humanidad.


Me preocupa que lxs humanos, sintiendo en entraña propia lo que somos, no se odie a sí mismo y no odie a sus semejantes, el mundo no necesita mega-proyectos para la reacomodación poblacional para funcionar mejor, no necesita explorar galaxias lejanas para encontrar vida, la tiene aquí, justo bajo de nosotrxs, le bastaría con erradicar la existencia humana, le bastaría con la desintegración mágica de nosotros, los seres realmente perjudiciales.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Peces en busca del color primario.

Terminó su cigarrillo, pausó sus ojos y lanzó la mente al vacío.
Era la tercera vez que leía el manuscrito y seguía sin encontrar la razón de su in-completividad.
Se comenzaba a memorizar las comas, los puntos, las letras mal dibujadas, cada borrón entre lineas, cada dobles en esas páginas.

Holly, su ex novia lo había dejado entre sus cartas devueltas por alguna razón que ella desconocía. Lo había escrito por una razón, que igualmente desconocía.

En su taza, bailaba su angustia y la mitad del café, las preguntas le rodeaban los párpados en forma de lágrimas. La historia que Holly escribió, era sin duda, un metáfora de su relación, y entender esto, solo le causaba una desbordante preocupación y a la vez una arrebatadora emoción.

"La vida es solo un intervalo en la eternidad" vomitaba una de las frases que más le intrigó del escrito, Katina releyó hasta interiorizar esa frase y aún carecía de sentido su existencia.

Caminó 27 cuadras hasta llegar a la casa de Holly, ignoró que era el barrio más peligroso de su ciudad, ignoró el cúmulo de obscenidades que cada hombre le grito por su vestimenta, ignoró que su reloj marcaba las 4:15, la orden de alejamiento moral que había para ella en esa casa, ignoró todo, sabía que necesitaba saber que pasaba en la historia que tenía entre sus manos, necesitaba un final e iba a buscarlo.

 Hola, ¿Esta Holly?
 Umm  -titubeó-  Esperá un momento

Lore, prima de Holly, que seguramente ignoraba la locura desatada en esa casa años atrás, precisamente por la presencia de Katina entró a llamar a Holly.

La espera se torno liquida, Katina sentía sus piernas temblar, el corazón le galopaba sin cordura alguna, escucho el sonar de la puerta y localizó el sonido en la habitación de Holly. 
¿Estaría Holly con Lourdes, su actual novia? ¿Notaría Holly al verla que llevaba como vestido corto lo que fue antes una falda larga lunares rojos? 
¡Joder! -pensaba- Debo estar loca.

¿Quién la busca? -preguntó Lore-
Volviendo en si, Katina tartamudeó "sólo, sólo será un minuto" pronunció mientras temblaba.

El horizonte se volvía gris lluvia y Katina no dejaba de pensar en cuan problemática sería su presencia ahí, si algún familiar de Holly la veía, no quería causar problemas, pero la curiosidad obsesiva estaba matándola, pensó en huir, correr sobre sus pasos y enloquecer en silencio, pensó en que quizá, tampoco Holly sabría el final de la historia, entonces ¿ella qué haría? ¿crearla? ¿se atrevería al sacrilegio de escribir algo ya escrito? ¡No! ¡Holly debía darle todas sus respuestas!. Intentaba organizar algunas preguntas con coherencia, pero la adrenalina en su cuerpo se lo impedía. Pensó que todo este episodio se debía a que en las últimas 68 horas su único sustento eran cigarrillos y café, había olvidado comer en todo ese tiempo.

¿Qué haces aquí? -dijo con cara de extrema sorpresa-
Mirá, vení, sólo, sólo necesito que me digas, porque está incompleto, por qué Rodrigo mató a su compañero de universidad
Está incompleto porque no lo terminé. -sentenció Holly-
Pero, vas a terminarlo ¿por qué no lo has terminado?¿por qué lo mató? ¿cuál es el color primario?
Holly miraba hacia todos lados con evidente preocupación
Andate, por favor
Sólo respondeme, por favor
¿Viniste hasta aquí sólo por eso?
Terminalo ahorita
-No puedo, estoy ocupada, por favor, andate
Prometeme que lo vas a terminar, hoy, prometeme que hoy.
Si, voy a terminarlo  -El asombro de Holly no bajaba ni un centímetro-
¿Qué andás haciendo aquí?
Vine solo a eso, vine hasta aquí solo a eso, ¿vas a terminarlo?
Voy a terminarlo, pero andate -dijo Holly entre sorprendida y molesta-
¿Lo prometes?
Si, pero déjamelo
No, no puedo  -Katina temía perderlo, no lo dejaría jamás-
Esta bien, lo termino, pero andate
¿De verdad? -extendió su mano-
Si, dijo Holly dandole la mano.
Gracias dijo Katina  y regreso sobre sus pasos.
-Estás loca murmuró Holly.

De regreso, no en paz, pero menos desquiciada, Katina se encontró a una antigua pareja, ambos se vieron, 
él se detuvo y ella, por alguna razón de moral interna, le imitó.
Esta enorme, dijo mientras intentaba tocar los cachetes de el bebé que Samuel llevaba en los brazos, es idéntico a la mamá - sonrió-
¿Qué haces aquí? ¡es peligroso!
Haciendo el ademán de cargar al bebé. Katina pregunta ¿puedo?
¿Querés que te lleve, pronto lloverá?
Sonriendo y alejándose, ella le dice "vos nunca aprendes"
Él con una mueca de melancolía "vos nunca dejas de brillar"

Caminó 5 cuadras y descolgó el teléfono
¿Katina, dónde estás?
Tomo un taxi, pero joder, vaya que se demoran
Si, cuesta un poco en este lugar
¿Pasa algo?
No, sólo quería cerciorarme de donde estabas
-Mutismo mutuo-
Vos nunca dejas de sorprenderme, después de tanto tiempo, no dejas de sorprenderme
Sabés que necesito ese final y ahora ya lo prometiste Holly
Lo sé
Un beso, te escribo al llegar a casa.

Pasaron 2 horas, Katina no podía dejar de pensar en ese final, la espera se volvía líquida de nuevo, el final debía ser perfecto, sin ningún error, esperó por horas, mientras fumaba y releía, reglón tras renglón, las 16 páginas de manuscrito, perdiendo la cordura, para variar.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Soy Mujer.

Soy mujer y soy frágil
porqué cada herida en la sonrisa de un bebé
me parte,
porqué arrastro en mis venas el alma rasguñada
de la mujer violada en todos los siglos
porqué he visto a mis hijos morir a boca de metralla,
Sentí a los hijos de todos nuestros vientres
socavare en la pobreza

Soy mujer y siento odio
porqué la autodestrucción voraz de la humanidad
me lleva entre sus piernas,
se lleva mis ríos
mi tierra,
mi sangre.

Soy mujer y siento rabia
porqué el sistema me parte en fracciones y me utiliza,
me explota,
me juzga, 
me sexualiza,
me estigmatiza,
me limita,
me vende.
Y en su mecánica de promoción del amor,
me encarcela.

Soy mujer y grito basta
porqué me harte del desayuno entre morbosidad televisiva
y la violencia que me destruye
porqué las manos que sin permiso tocaron mi cuerpo
son las mismas manos que intentan romper mis sueños

Soy mujer y estoy rota
porqué la humanidad nos aplasto por siglos
porqué crecí aprendiendo a no extender mis alas
porqué me sembraron en el pecho un miedo injustificado
porqué vi a mujeres destruirse mutuamente.

Soy mujer y el dolor que la sociedad me da, por serlo, me dejo echa añicos,
me rompió,
pero es el filo de mis pedazos,de mis heridas causadas por le violencia machista
el que cortará la soga que asesina a la humanidad
la soga que ata de manos los derechos humanos
la soga que nos envuelve en sufrimiento
es la fortaleza de mis heridas
la fortaleza de mi dolor
la que nos liberará del indefinido final.

martes, 2 de junio de 2015

Ideas desorganizadas.

Me gustan los corazones
pero no los pinto más por miedo a perder tu libertad
me estoy adelantando primaveras
y me entristezco porque te siento marcharte

Estoy enredada entre reproches
y olores clandestinos a cigarrillos
porque siento que llegará la mañana
en la que te vea salir por esa puerta
y ambos sepamos, sin decirlo,
que no regresarás.

Estoy sentada entre los miedos
y la soga de sabanas que las noches tristes
bordaron sobre mi cuello

Que se que cambiaste de tren
para complacer cada una de mi niñadas
y que la paciencia se te fue yendo con los años

Que temo que mis cartas no te saquen sonrisas
o que la guerra de cosquillas no te saque de enojos
que se me parten los lagrimales
de imaginarte diciendo
"ya no, ya basta".

lunes, 11 de mayo de 2015

Delirium

Mi mente oscila entre la vigilia confusa
y el sueño asqueroso
el olor a cerveza helada aún se cuela entre mi ropa
y puedo sentir en las esquinas de mi paladar
los restos de muchos segundos consumidos por el fuego

Pensamientos intrusivos
psicosis de olvido
alergia somática real acompañada por
deseos intensos de un invierno nevado

A la hora que los demonios
sufren euforia colectiva
y seleccionan a su nuevo ejercito de zombies azules
a la hora que los demonios sufren taquicardia 
y se les agota su absurda roja vida

Mi cuerpo se desata de la telaraña
del deliriums tremens
y poco a poco recuerdo 
sin haber olvidado nunca, lo que ha pasado
la desinhibición se convierte en privada de libertad
y la moral implantada en la infancia decadente se convierte en los fríos y grises
brotes de mi libertad.

domingo, 19 de abril de 2015

Dolor violento.

“No puedo explicar cómo quedó el cuarto del hotel en Río. Lo destrocé. Dolor violento. Perdí tanto la conciencia que hoy no me acuerdo exactamente lo que sucedió. Era como un animal enjaulado en su propio dolor. [...]”  - Fito Páez, 1986-

El dolor le rompió el pecho en lágrimas, se mordíó los labios con toda la alevosía posible, sus puños golpearon insistentemente la pared. Sus ademanes explotaron en silencio y sus gritos ahogados paralizaron a las mariposas que estaban a su alrededor.

Las campanas del parque sonaron 4 veces y las personas que engañaban la vida caminando por ahí ignoraron las partículas de sufrimiento que esa llamada telefónica había introducido en su garganta, ignoraron la escasez de sensatez que le columpiaba en los poros.

La quietud le cayó del cielo a las 5 pm y de golpe los sentimientos se le esfumaron. Se levantó del cemento sucio donde había colocado su falda y caminó sin rumbo (o huyendo de él), tratando de hacer más largo el encuentro que ambas; Ana caminando bajo la ciudad de tarde y Claudia sabían que se debían.

Se habían separado hace más de un año, y sus encuentros se volvían más escuálidos al paso descarrilado del tiempo. Ana volcaba su inconformidad existencial en la militancia rutinaria y el café. Claudia estaba ya próxima a egresar de profesional de salud mental. Ambas conservaban, aunque ahora ya en diferentes contextos su aburrición por la simplicidad de la vida y su ficción desmesurada por la literatura.

Fueron fuego y supieron arden muy bien juntas, fueron llama que hace explotar el mundo en conféti, fueron barco suicida precipitándose a una isla, café caliente viendo el mar mediterráneo, fueron poesía escrita en su propia entonación, fueron existencia. Se amaron y se rompieron las ideas, las entrañas y la piel. Fueron protocolo justo del decadente amor romántico agonizante, fueron perfección consumida en el volcán del miedo (De Ana) a perder la libertad, fueron aves, fueron naturaleza bañada en sangre, poema grotesco escrito en medio de un deliriums tremes, fueron dictadura y fueron resistencia, fueron comisuras de carcajadas y lagrimal herido, supieron existir y explotar cada instante, cada color, casa sensación, y sintieron como terremoto cada instante de su vida juntas.

Fuero el amor siendo el amor y así, como efervescencia gástrica, las cenizas y humo de su estridente romance, se apiló entro los libros por leer, las mudanzas y las revoluciones fallidas, el miedo, la pereza y las ganas de vivir aventuras diferentes, las llevo a vacaciones con viajes diferentes, terminando en una separación que ambas hicieron pasar por saludable.

La bocina de un automóvil sacudió a Ana de su letargo y la realidad en segundos le destrozo los pulmones. Era de noche y estaba a algunas cuadras de donde sabe (aunque no sabe como lo sabe) esta Claudia. Había dejado de fumar hace meses pero aun así, busca entre sus cosas su paquete de cigarros, fracasa. Pensó que debería estar camino a casa, también en Susy, el conejo con el que compartía cuarto, en la ropa sin doblar que debía estar sobre la cama y luego, nuevamente en Claudia.

Gritó, esta vez el grito le desgarra los ojos y cae sobre el pavimento, desarmada se reincorpora y regresa sobre su camino, huye cada vez más de la proximidad de su encuentro. Sonó su teléfono
-amor, ¿dónde estás? ¿Estás bien?
- Ana respondío con un silencio triste.
- Amor, por favor, decime donde estas, estoy preocupado
- Estoy bien, quiero estar sola.
- Amor, ya lo sabes... voy para allá.

Ana bajo el teléfono y lo sintió real, al nombrar las cosas se vuelven realidad. Lloro, grito, trato inútilmente de expulsar el dolor lo más lejos de su boca, golpeo al viento, lanzo puñetazos queriendo golpear al hechor que no conocía que le ha causado ese infinito dolor. Era tarde y se sintió sin fuerzas, peleó hasta donde pudo, pero la realidad terminó por humedecerle cada tejido de su camisa.

Sabía que Claudia estaría esperándola aún. Se apresuro, la incertidumbre la bordeó y entró en éxtasis, saltó en la floristería, busco los lirios, todos los que encontró y pagó con las escasas monedas que le quedan.

Caminó e intentó hacer huir su mente con los melodramas de la poesía, eso la había salvado siempre de todo, "que escribir nos sirva para vivir" solía decir, pero ¿qué habría que decir sobre la utilidad de la escritura para morir? ¿Del filo que posee un poema malintencionado en un alma frágil?, pensó incluso en la forma de hipérbole en que quizá años después podría redactar este encuentro. Cuando falto una cuadra comenzó a temblar, la batalla campal en su cerebro fue una apología a la colonización y las entrañas le hirvieron a los mil tonos.

Cada paso más cerca le hizo supurar el dolor, le supuro las lágrimas, el sudor y la violencia le inundó los receptores de neurotransmisores y se salió de sí. Entró al salón y los ojos escrutadores de los presentes le hicieron sentir expuesto cada recoveco de su conciencia, lloró, como sólo una vez había llorado, precisamente en ese mismo lugar. Gritó, como hace algunos años había gritado, exactamente frente a ese mismo lugar, sintió cada microparte de su ser partirse como si un rayo en forma de realidad le hubiese partido los huesos.

Se sintió cronopio en un entorno tan cruel, figuro en el escenario de la tragedia más abrumadora para su ser, el llanto no le basto para desenfrenar la herida. Destrozo las flores, su ropa, pateo y golpeó a todo el que quiso acercársele, se dejo consumir en el arrebato de violencia explosiva un par de minutos hasta que cayó desmayada y la violencia le sació la sed.

Despertó y sintió su mano entre las manos de su ahora pareja, él la incorporo y entendió que su dolor violentaba hasta la hiel, le beso la frente y la acerco, dando pasos hacia atrás la dejo subir nuevamente al carrusel violento que era el choque con la realidad y que sabía que Ana debía montar una y otras vez, por algunas minutos o quizá horas hasta que pudiera entender que ahora estaba ahí, dejándose morder por el dolor más violento que ha sentido en toda su vida. Frente el al ataúd donde Claudia a partir de ahora se pudre.

lunes, 30 de marzo de 2015

Carta con 4 años de retraso.

Juan:

¿Qué te empiezo escribiendo? Si se que no vas a poder leer esto nunca. ¿Qué te digo si ya hace años te moriste?

Ayer, entre las cosas que guardo sin razón y que a vos tanta risa te daba, encontré esa uña de guitarra que me regalaste, de golpe recordé el olor a la pintura, el olor a cigarros y la voz de tu papá diciéndote que apagaras el aire acondicionado, las horas que pasábamos en tu cuarto hablando de nada o las tardes sentados sobre una acera; yo viéndote tocar y vos convenciéndome de que Metallica era  mejor que Nirvana, me reí por un instante, pero recordé que no estás y él tampoco, y me dolió el pecho.

He tratado todo el día de recordar cómo nos conocimos, pero la verdad sólo recuerdo momentos con vos,  es una lluvia de recuerdos, momentos específicos,  y duelen, duele recordarte. He tratado también de recordar la contraseña de una de tus redes sociales y terminé recordando la última vez que mordiste mi mejilla, cuando te despediste de mi esa tarde de miércoles en la que te vi con vida por última vez.

Me saltó en la mente el último mensaje de texto tuyo que recibí, ese jueves por la mañana, dónde me decías "Me quede sin internet, ¿vamos al ensayo en la noche?"  las 41 letras que más he releído en mi vida. Se me atoro en la garganta el recuerdo cuando me escribieron "Maje, mataron a Juan" y yo no supe más que hacer que estallar en lágrimas. 

Extraño todo de vos, hasta lo que me molestaba, extraño chatear con vos todo el tiempo, extraño tus gritos cuando te emborrachabas, extraño esa tu forma peculiar de abrazarme, tus promesas y verte intentar cumplirlas siempre, tu cara cuando me mirabas cerca y sonreías, puta Juan, de verdad te extraño.

Yo se que vos entenderías porque sólo una vez te he ido a visitar, se que sabes lo que pienso de eso, sé que si estuvieras aquí, probablemente estaría en tu casa, hablando de todo y de nada, cocinando juntos, contándonos de nuestras desgracias y claro, riéndonos de todo.

Vos seguís tu viaje maje, y aunque esté hoy aquí, llorándote como sólo el día de tu entierro te llore, de sobra esta decir que te amé y te amo un pijaso, que tu amistad es de las pocas que logró trastocarme las entrañas, que te extraño, te extraño un vergazo,  es tanto lo que extraño de vos, que  pensarte me corta la respiración.

Aprendí una vida de vos, los dos juntos cometimos errores depijes, a vos esos errores te mataron y a mí me marcaron. Me rebotan en los tímpanos lo que me dijiste  cuando me llamaste para ver cómo estaba cuando mi abuelo murió si bien no sabías que decirme, dijiste lo que yo no sabía que quería escuchar y ahora mírame, tirando afuera este dolor que siento porque te me fuiste. No puedo parar de llorar mientras escribo esto, te recuerdo de mil formas pero me duele recordarte muerto, tan quieto dentro de ese ataúd, y ¡vos nunca fuiste quieto!


Extraño las platicas ñángaras entre cervezas y carcajadas, extraño ver mensajes tuyos cuando te envergabas y te desaparecías, extraño escuchar tus problemas, maje, vos has sido una de las pocas personas que puedo llamar amigos. Te me fuiste Juan, te me fuiste mi estropajo, te me adelantaste en el camino. 

Vos, siempre fuiste un crack. 
Con el amor intacto aunque físicamente ya no estés, guardo lo mejor de vos y un cúmulo interminable de recuerdos, Te amo siempre Juan Ángel. 

Abrazos más que besos, como nos gustaba a ambos. 

jueves, 1 de enero de 2015

Despedidas antiguas.

Y comenzó a despedirse preguntándose cuales eran las
palabras exactas y perfectas para ese importante
momento, 
comenzó a decir adiós, cuando supo que
todo estaba perdido.

Pero olvido que entre ellos nada nunca fue perfecto,
nada hubo exacto entre ellos,
todo fue un arrebato, un amor cayendo del cielo 
en forma de tarde o amanecer.

Se preguntaba que palabras merecían sonar (escribirse)
para poner fin a ese maravilloso torbellino que había
durado años, que a su paso dejaba tantas heridas
y a su vez tantos recuerdos.

Él sabía tanto como ella que su historia sería para ambos,
y esto sin quererlo, una hierro clavado en el pecho
que jamás podrían  sacar, que jamas dejarían parcialmente
de sangrar, y lo más doloroso fue para ambos, 
reconocer que sus cicatrices serían eternas.

Sabían que nuevamente fingirían amar, seguirían jugando al amor
pero también reconocían que realmente sus almas quedaban rotas, 
que ese adiós los había derrumbado,
convirtiéndoles en escombros todos sus sentimientos,
que por más corazas que se pusieran o por mucho que lo intentasen, 
nadie jamas volvería a moverles un solo cabello
con la fuerza y locura que en tiempos pasados,
se movieron mutuamente.

O quizá, ella se seguía mintiendo 
pensando que ambos lo sentirían así siempre
pensando que no sólo ella sufría algunas noches
pero quizá sabía, que se mentía y era
consciente de que sólo ella lo sufría.

Letra eme.

Me gustaría morir una mañana
y no porque este condicionada a el almuerzo estresante,
no porque mis días no tiene como límites de horas
las comidas, no.
Es sólo que sería bonito llevarse la frescura
de las mañanas impregnada en los ojos
para la eternidad de horas o segundos,
para el infinito que tardaré en volver a ser escupida bruscamente
a este mundo, 
seguramente más deshumanizado, 
con un segundo más de dolor y menos de vida.

Nudo.

Llegar al lugar donde se vive,
sintiéndose solo,
desvestirse rápidamente,
colocarse sudadera porque los recuerdos aun causan escalofríos,
escuchar canciones que antes estuvieron juntas,
fumarse un cigarrillo,
vaciarse en llanto por horas,
levantarse de esa miserable cama,
mintiéndose, 
haciéndose creer que ya estas bien.