Y sólo soy:
Una araucaria sedienta
Un teatro mágico después de las cuatro
Una entrada que cuesta la razón
Una pequeña ficción de hogar.
La indecible felicidad temporal
La noctambula dualidad existencial
El germen peligroso del suicida natural
Una ocurrencia feliz premeditada
La negociación con un precipicio puntual
Una burbuja extraña y enfermiza
Las rotas esperanzas apiladas en un tratack
Una poesía purísima llena de nieve y abandono
La resolución de un mundo sin leyes de la fantasía
Una tapia con bocetos sólo para locos
Una águila negra que muere en medio de la nauseabundez
Una sentencia inagotable en el radio de la vida.
El bolsillo lleno de las cartas del juego de las figuras
Un vaso de agua y coñac sobre las letras de Tolstói
un cuchillo traspasando la absurdidad
una recuerdo fabricado de Harry Haller.
jueves, 13 de diciembre de 2018
viernes, 7 de diciembre de 2018
Baile de segunda categoría.
Te aposté desde el verso último de un epitafio sin rumbo.
Te aposté y mire en el borde de tus ojos
el último cúmulo de mis esperanzas vencidas
Te pelee en medio de un batalla silenciosa contra mis miedos
Te elegí cuando en la rocola de mi vida no sonaban más que boleros desteñidos en el olvido
Y justo al minuto final,
Cuando mis manos cargaban por únicas maletas estas ganas locas de amarte sin medida,
Fallaste.
Fallaste como se equivocan las flores que revientan en un invierno perpetuo y no tiene opción otra que morir despacio,
Fallaste, como fallan los amantes que por descuido se olvidan el camino hecho a besos que termina en una risa,
Fallaste, y descubrimos que no había un corazón que romper, si no una vida.
Y de pronto, en el compas que hacen tus párpados al cerrarse
la forma de mi cuerpo se veía imperfecta.
El camino de lunares de tu pecho no me pertenecían
Tus labios no eran más mi exclusivo paraíso de saliva
Y tus manos ya no bailaban al ritmo de las mías.
Todo se convirtió en los ecos de un precipitado derrumbe
En un profético suicidio de lágrimas,
En rencores atrincherados en la sien
En origamis de preguntas y huidas sin salida.
La atmósfera fue el carnaval de la tragedia
El desfile de los dolores disfrazados de perdones.
Los traumas haciendo pausa en cada una de tus palabras
Y las absurdas razones columpiándose en los más alto de tus rizos.
Los días se convirtieron en una guerra perdida
En un vaivén de mentiras
En una inconsistencia de recuerdos
En orgasmos fingimos
En desesperación naciente.
En ganas latentes de un hasta aquí.
Me refugie en el desánimo
Hice mi cama mi última guarida
Y entre las almohadas, el café y las excusas
Me construir razones de papel por las cuales mirarte a los ojos y decirte que vamos,
que te perdono;
que vamos; que te quiero.
que me atrevo a bailar una segunda vez,
al son de tus latidos
que me sigo derritiendo si tus dientes me muerden;
y que si me lo pides,
me quedo toda la vida
Te aposté y mire en el borde de tus ojos
el último cúmulo de mis esperanzas vencidas
Te pelee en medio de un batalla silenciosa contra mis miedos
Te elegí cuando en la rocola de mi vida no sonaban más que boleros desteñidos en el olvido
Y justo al minuto final,
Cuando mis manos cargaban por únicas maletas estas ganas locas de amarte sin medida,
Fallaste.
Fallaste como se equivocan las flores que revientan en un invierno perpetuo y no tiene opción otra que morir despacio,
Fallaste, como fallan los amantes que por descuido se olvidan el camino hecho a besos que termina en una risa,
Fallaste, y descubrimos que no había un corazón que romper, si no una vida.
Y de pronto, en el compas que hacen tus párpados al cerrarse
la forma de mi cuerpo se veía imperfecta.
El camino de lunares de tu pecho no me pertenecían
Tus labios no eran más mi exclusivo paraíso de saliva
Y tus manos ya no bailaban al ritmo de las mías.
Todo se convirtió en los ecos de un precipitado derrumbe
En un profético suicidio de lágrimas,
En rencores atrincherados en la sien
En origamis de preguntas y huidas sin salida.
La atmósfera fue el carnaval de la tragedia
El desfile de los dolores disfrazados de perdones.
Los traumas haciendo pausa en cada una de tus palabras
Y las absurdas razones columpiándose en los más alto de tus rizos.
Los días se convirtieron en una guerra perdida
En un vaivén de mentiras
En una inconsistencia de recuerdos
En orgasmos fingimos
En desesperación naciente.
En ganas latentes de un hasta aquí.
Me refugie en el desánimo
Hice mi cama mi última guarida
Y entre las almohadas, el café y las excusas
Me construir razones de papel por las cuales mirarte a los ojos y decirte que vamos,
que te perdono;
que vamos; que te quiero.
que me atrevo a bailar una segunda vez,
al son de tus latidos
que me sigo derritiendo si tus dientes me muerden;
y que si me lo pides,
me quedo toda la vida
miércoles, 28 de noviembre de 2018
Cuentos para el invierno.
La primavera se esfumó
El futuro se convirtió en una pausa
el dolor palpitando en las entrañas
tiñó de culpas el destino
los ciclos rodando sin rumbo
los miedos desorientados esperando el profundo caos.
Las fisuras del sentir
convirtiendose en un tsunami contenido
en palabras impronunciables
en estrujos a la confianza
La tristeza instalándose en las letras
tarareando cada uno de los recuerdos
Y en el final
un prologando silencio
un repetido dolor
un gastado <<no pasa nada>>
una absurdidad mudandose en mi piel.
mientras una flecha se incrustó en la sien
Las ideas en colapso
Las ideas en colapso
Las pupilas en ausencia y mar
las defensas reducidas a ruinas
las defensas reducidas a ruinas
y los <<me lo dije>> retumbando con fuerza.
El futuro se convirtió en una pausa
el dolor palpitando en las entrañas
tiñó de culpas el destino
los ciclos rodando sin rumbo
los miedos desorientados esperando el profundo caos.
Las fisuras del sentir
convirtiendose en un tsunami contenido
en palabras impronunciables
en estrujos a la confianza
La tristeza instalándose en las letras
tarareando cada uno de los recuerdos
Y en el final
un prologando silencio
un repetido dolor
un gastado <<no pasa nada>>
una absurdidad mudandose en mi piel.
jueves, 1 de noviembre de 2018
Deseo de media tarde.
Te pienso y todo arde
tu voz a través del teléfono
una canción de Drexler
que me corretea en la sien
Pensarte me sabe a poco
cuando lo que quiero es morderte los miedos,
empujarte a un invierno entre mis piernas
a un duelo de <<te quieros>> en mi cama
a una vida que nos palpite entre las manos
y que se escriba para siempre.
Para siempre conjugarte entre sabores
para siempre sentirte entre mis pestañas
para siempre besarte con pausas
para siempre quedarme con vos.
tu voz a través del teléfono
una canción de Drexler
que me corretea en la sien
Pensarte me sabe a poco
cuando lo que quiero es morderte los miedos,
empujarte a un invierno entre mis piernas
a un duelo de <<te quieros>> en mi cama
a una vida que nos palpite entre las manos
y que se escriba para siempre.
Para siempre conjugarte entre sabores
para siempre sentirte entre mis pestañas
para siempre besarte con pausas
para siempre quedarme con vos.
lunes, 27 de agosto de 2018
Absurdo diagnóstico I.
Se estrella en mis manos el miedo
la noticia hecha resumen
se conjura un diagnóstico y todo se desdibuja
se desenfoca.
La intrascendencia me lame la piel
choco de golpe y sin freno contra la realidad
me aplasta
me duele
me quiebra
y sonrío.
Juego a ser fuerte
desfilo en un pasillo de hospital con el pánico disfrazado de valentía
fallo en el intento de huir
y las historias del pasado se abren paso en mis ojos
rompiendo
rompiéndome
La soledad concurrida se convierte en enemiga
respirar es más absurdo que nunca
las entrañas me palpitan en dolor
y mi boca sola sabe pronunciar <<estoy bien>>
la noticia hecha resumen
se conjura un diagnóstico y todo se desdibuja
se desenfoca.
La intrascendencia me lame la piel
choco de golpe y sin freno contra la realidad
me aplasta
me duele
me quiebra
y sonrío.
Juego a ser fuerte
desfilo en un pasillo de hospital con el pánico disfrazado de valentía
fallo en el intento de huir
y las historias del pasado se abren paso en mis ojos
rompiendo
rompiéndome
La soledad concurrida se convierte en enemiga
respirar es más absurdo que nunca
las entrañas me palpitan en dolor
y mi boca sola sabe pronunciar <<estoy bien>>
sábado, 25 de agosto de 2018
Honduras que se hunde.
En sus amalgamadas pieles de colores
curtidas por la inmortalidad del sol,
se hunde en el olvido y silencio de los desaparecidos
asesinados
exiliados.
Honduras que se hunde y resiste
en la ferviente euforia indígena al ritual de la tierra.
Honduras que se hunde
entre los funerales semanales
de esperanzas juveniles
Entre estadísticas a rojo sangre
olvido de historias impronunciable
silencios negociados
y tsunamis de impotencia.
Se hunde
en aguacero de impunidad
del que ni los besos de las muchachas salvan
en tempestades de extrema pobreza
en huracanes de balas y cotidiana violencia.
Honduras que se hunde
entre los golpes lingüísticos
a los vestigios de poetas
entre la academia colonizada y oxidada
entre reformas agrarias y privatizaciones
Honduras que se hunde y sus rompe
entre gas lacrimógeno y angustia
entre cantos de protesta y lágrimas de muerte
Honduras siniestra
en eterno performe de novela terrorífica
Honduras herida
colapsada
pero no destruida.
curtidas por la inmortalidad del sol,
se hunde en el olvido y silencio de los desaparecidos
asesinados
exiliados.
Honduras que se hunde y resiste
en la ferviente euforia indígena al ritual de la tierra.
Honduras que se hunde
entre los funerales semanales
de esperanzas juveniles
Entre estadísticas a rojo sangre
olvido de historias impronunciable
silencios negociados
y tsunamis de impotencia.
Se hunde
en aguacero de impunidad
del que ni los besos de las muchachas salvan
en tempestades de extrema pobreza
en huracanes de balas y cotidiana violencia.
Honduras que se hunde
entre los golpes lingüísticos
a los vestigios de poetas
entre la academia colonizada y oxidada
entre reformas agrarias y privatizaciones
Honduras que se hunde y sus rompe
entre gas lacrimógeno y angustia
entre cantos de protesta y lágrimas de muerte
Honduras siniestra
en eterno performe de novela terrorífica
Honduras herida
colapsada
pero no destruida.
martes, 24 de julio de 2018
El son de tu ausencia.
Lo abrumador de tu ausencia
el rastro vivo de tus mentiras
mis alteregos desarmados ante el rugir de tus besos
me tocás y todo se compone
me escribís y se reconstruye la primavera en mi pecho
El latir aritmico de esta casa vacía
tus olores permutando con mis ideas
un ejercito de <<te extraño>> aguardando en el jardín
conjuras mi nombre y el mundo de mis pupilas brilla
me queres a medias
y a mi me basta la comisura de tu boca
para besarte la eternidad.
La felicidad intermitente de verte cruzar la puerta
la angustia del destiempo del reencuentro
tus promesas ahogándose en el café
me susurras volve y abandono el equipaje
me decís andate y mis lágrimas se hacen camino
Mi inocencia en primera fila bailando al filo de tus palabras
tus manos la vacuna perfecta ante este mundo enfermo
tus pausas sin rima como dardos a mi corazón herido
me lamés a versos las heridas
me decís te amo, y entre dudas,
te sonrío.
el rastro vivo de tus mentiras
mis alteregos desarmados ante el rugir de tus besos
me tocás y todo se compone
me escribís y se reconstruye la primavera en mi pecho
El latir aritmico de esta casa vacía
tus olores permutando con mis ideas
un ejercito de <<te extraño>> aguardando en el jardín
conjuras mi nombre y el mundo de mis pupilas brilla
me queres a medias
y a mi me basta la comisura de tu boca
para besarte la eternidad.
La felicidad intermitente de verte cruzar la puerta
la angustia del destiempo del reencuentro
tus promesas ahogándose en el café
me susurras volve y abandono el equipaje
me decís andate y mis lágrimas se hacen camino
Mi inocencia en primera fila bailando al filo de tus palabras
tus manos la vacuna perfecta ante este mundo enfermo
tus pausas sin rima como dardos a mi corazón herido
me lamés a versos las heridas
me decís te amo, y entre dudas,
te sonrío.
Cicatrices
Son cicatrices o tropiezos que llevan tu nombre
ideas que corren hacia la cascada de tu voz
mi existencia buscando tu aprobación mis lagrimas haciendo surcos tus calles
la ciudad vacía y vos en ella.
ideas que corren hacia la cascada de tu voz
mi existencia buscando tu aprobación mis lagrimas haciendo surcos tus calles
la ciudad vacía y vos en ella.
viernes, 20 de julio de 2018
Eso sos.
El recuerdo que no me atrevo a soltar
un ejercito de cosas que nunca hicimos
la lágrima que se muere en la boca
el cigarro que no asfixia la angustia
la nostalgia que se acuesta sobre el cielo
la desmotivación instalada en ese sofá que no he vuelto a usar
el gesto inamovible de un <<regresá>> impronunciable
el santuario congelado de tu ropa junto a la mía
tu lado de la cama empolvado del desuso
un mensaje tergiversado sin respuesta
el café para dos que sirvo por las mañanas,
aunque latás a noches y kilómetros de mi piel
una pelea absurda que estalla cualquier tarde
a cualquier hora,
por cualquier razón.
un ejercito de cosas que nunca hicimos
un universo que se expande con crueldad,
cada vez más lejos de mi pupila
la memoria auditiva de tus <<te amo>> que ahora duelen
la ausencia que se adhirió a mi sombra
un cúmulo de equivocaciones con final de sonrisa
una signo de puntuación inconcluso
un quizá,
un jamás
un tal vez.
miércoles, 4 de julio de 2018
Suerte
Latí
invisible entre la existencia
Caminé
sin saberlo
sobre mis vísceras esparcidas por el miedo
sobre los riachuelos moribundos de mis sueños
Un volcán erupcionaba con fuera en sien
un maremoto sacudía cada centímetro de mi estómago
mis pieles se desbordaban de absurdo dolor
mis venas desdibujadas,
sangraban sin pausa desgracia y necedad
Mi foto era una sección de sucesos horrorosos
un escupitajo con fuerza de la podredumbre
Yo, completa, era la suma de todos los fracasos exprés
la materialización de un error natural.
Microscópica
Inútil.
invisible entre la existencia
Caminé
sin saberlo
sobre mis vísceras esparcidas por el miedo
sobre los riachuelos moribundos de mis sueños
Un volcán erupcionaba con fuera en sien
un maremoto sacudía cada centímetro de mi estómago
mis pieles se desbordaban de absurdo dolor
mis venas desdibujadas,
sangraban sin pausa desgracia y necedad
Mi foto era una sección de sucesos horrorosos
un escupitajo con fuerza de la podredumbre
Yo, completa, era la suma de todos los fracasos exprés
la materialización de un error natural.
Microscópica
Inútil.
martes, 5 de junio de 2018
68 horas.
El inventario escupía:
5 tazas de café
4 cigarros
6 canciones repetidas
1 maleta cargada de ganas de huir
52 conflictos no resueltos.
Pasaban las horas y yo seguía media muerta
era casi mediodía y el invierno en mi cabello se atrinchera severamente
se preparaba para el terremoto de mis manos
Estaba lejos del cielo
y el miedo me había carcomido completa.
5 tazas de café
4 cigarros
6 canciones repetidas
1 maleta cargada de ganas de huir
52 conflictos no resueltos.
Pasaban las horas y yo seguía media muerta
era casi mediodía y el invierno en mi cabello se atrinchera severamente
se preparaba para el terremoto de mis manos
Estaba lejos del cielo
y el miedo me había carcomido completa.
lunes, 14 de mayo de 2018
Por un beso.
Viniste a mi rutina
como un poema escrito en la piel de la montaña
Habitaste mi olvido
como un ejercito de poemas marchando por la historia
Mordiste mis miedos
y devoraste las angustias.
adormeciste mis doloridas entrañas
y construiste un bunker de recuerdos
A besos derrumbaste mis murallas
y te instalaste en mi pecho haciendo la primavera
esquivaste cada trampa
y diluiste cada excusa.
Lamiste mis manos llenas de equivocaciones
hiciste de mi habitación una cueva habitable
a destiempos te quedaste
a pedazos me amaste.
Eras el cimiento más sólido para vivir
cómo esperas que al irte todo no sea un caos.
como un poema escrito en la piel de la montaña
Habitaste mi olvido
como un ejercito de poemas marchando por la historia
Mordiste mis miedos
y devoraste las angustias.
adormeciste mis doloridas entrañas
y construiste un bunker de recuerdos
A besos derrumbaste mis murallas
y te instalaste en mi pecho haciendo la primavera
esquivaste cada trampa
y diluiste cada excusa.
Lamiste mis manos llenas de equivocaciones
hiciste de mi habitación una cueva habitable
a destiempos te quedaste
a pedazos me amaste.
Eras el cimiento más sólido para vivir
cómo esperas que al irte todo no sea un caos.
lunes, 23 de abril de 2018
Bruja, Brujita.
Son las 4:22 de la tarde y te llamo para saber dónde estás.
Entro al café, te veo, estás al móvil, me paro a tu lado, te digo un comentario sexual-divertido y sin que te levantes te doy un beso en la mejilla izquierda. Una idea me sonríe "te miras pequeña desde aquí"
Esta mi café servido en la mesa, al sentarme derramo un poco, me ves hacer un desastre y se te dibuja una difusa sonrisa con sabor a "siempre Gato".
Me siento y te veo de frente, tenés tus manos en la cabeza y un gesto de hastío. Pienso en qué hablaras y con quién, pienso en laberintos, en dónde dejé mi bolígrafo morado, en si he recordado almorzar, pienso y te veo.
Colgás, tomamos café, planeamos y conspiramos. El tiempo se mezcla con el bullicio que entre risas, pláticas y acuerdos se hace insentible.
Caminamos, te escucho hablar todo el tiempo, te sigo con mi despiste, hablas y hablas, rápido, despacio,con pausas, sin ritmo y yo sólo te escucho.
Nos sentamos y una llamada irrumpe la conversación absurdamente coherente, te descompone los pómulos y tu ceño adquiere esa forma vertical característica del enojo.
Respiro profundo y sin pensarlo todo mi mundo ahora sos vos, te escucho desahogarte y hasta mi lenguaje corporal se mueve a tu ritmo, las cientos de personas a nuestro alrededor en esa plaza son sombras y tenés todos mis procesos cognoscitivos disponibles a tu voz.
Te escucho como se escucha el cantar de las hormigas y no puedo evitar deslizarme por el paseo que es observarte a detalle, tus manos huesudas y pequeñas, tus uñas, tus ojos grandes enmarcados en ojeras permanente y que se van bordando de un rojo triste por las ideas a punto de salir, tu boca que baila con música no agradable ésta tarde, te escucho y mientras te recorro con la vista pienso ¿cómo puede ella ser tan pequeña y ser tan fuerte?
Te escucho y pienso en que decir y una pregunta crucial me rompe las entrañas, me tiras como un misil un desesperado ¿Qué hago? ¿Cómo lo hago?
Me paralizo.
Sonrió y se me quiebran las ideas en el pecho porque yo tampoco sé que hacer, y es justo ahí donde me asumo como alguien que sin tener una salida de emergencia para su vida está dispuesta a hacer lo que sea por vos y tu risa.
Rompo el silencio y te digo un franquísimo "no sé, pero ya veremos" te reís y me das tregua, te sonrió y me siento en paz.
Firmas la paz del día con un "vayan a dejarme afuera" y la diplomacia que me falta brinca y te sigue, te sigo a pasos, te acaricio la cabeza y vuelvo a pensar en lo pequeña que sos, en tu cabello recogido, en las libras que has aumentado. Te veo andar ya tranquila, y me das más paz que un cigarrillo.
Llegan por vos y te abrazo y te siento fuerte.
Sonrió y te veo a lo lejos pararte de puntillas para ver la ventana y subir al vehículo.
Te veo y una ráfaga de recuerdos se me deslizan por los párpados, te veo y la palabra valentía tiene significado.
Entro al café, te veo, estás al móvil, me paro a tu lado, te digo un comentario sexual-divertido y sin que te levantes te doy un beso en la mejilla izquierda. Una idea me sonríe "te miras pequeña desde aquí"
Esta mi café servido en la mesa, al sentarme derramo un poco, me ves hacer un desastre y se te dibuja una difusa sonrisa con sabor a "siempre Gato".
Me siento y te veo de frente, tenés tus manos en la cabeza y un gesto de hastío. Pienso en qué hablaras y con quién, pienso en laberintos, en dónde dejé mi bolígrafo morado, en si he recordado almorzar, pienso y te veo.
Colgás, tomamos café, planeamos y conspiramos. El tiempo se mezcla con el bullicio que entre risas, pláticas y acuerdos se hace insentible.
Caminamos, te escucho hablar todo el tiempo, te sigo con mi despiste, hablas y hablas, rápido, despacio,con pausas, sin ritmo y yo sólo te escucho.
Nos sentamos y una llamada irrumpe la conversación absurdamente coherente, te descompone los pómulos y tu ceño adquiere esa forma vertical característica del enojo.
Respiro profundo y sin pensarlo todo mi mundo ahora sos vos, te escucho desahogarte y hasta mi lenguaje corporal se mueve a tu ritmo, las cientos de personas a nuestro alrededor en esa plaza son sombras y tenés todos mis procesos cognoscitivos disponibles a tu voz.
Te escucho como se escucha el cantar de las hormigas y no puedo evitar deslizarme por el paseo que es observarte a detalle, tus manos huesudas y pequeñas, tus uñas, tus ojos grandes enmarcados en ojeras permanente y que se van bordando de un rojo triste por las ideas a punto de salir, tu boca que baila con música no agradable ésta tarde, te escucho y mientras te recorro con la vista pienso ¿cómo puede ella ser tan pequeña y ser tan fuerte?
Te escucho y pienso en que decir y una pregunta crucial me rompe las entrañas, me tiras como un misil un desesperado ¿Qué hago? ¿Cómo lo hago?
Me paralizo.
Sonrió y se me quiebran las ideas en el pecho porque yo tampoco sé que hacer, y es justo ahí donde me asumo como alguien que sin tener una salida de emergencia para su vida está dispuesta a hacer lo que sea por vos y tu risa.
Rompo el silencio y te digo un franquísimo "no sé, pero ya veremos" te reís y me das tregua, te sonrió y me siento en paz.
Firmas la paz del día con un "vayan a dejarme afuera" y la diplomacia que me falta brinca y te sigue, te sigo a pasos, te acaricio la cabeza y vuelvo a pensar en lo pequeña que sos, en tu cabello recogido, en las libras que has aumentado. Te veo andar ya tranquila, y me das más paz que un cigarrillo.
Llegan por vos y te abrazo y te siento fuerte.
Sonrió y te veo a lo lejos pararte de puntillas para ver la ventana y subir al vehículo.
Te veo y una ráfaga de recuerdos se me deslizan por los párpados, te veo y la palabra valentía tiene significado.
sábado, 31 de marzo de 2018
sábado 6pm.
Cierro mis ojos y el mar no esta en primavera
no puedo más y no puedo irme
no hay caño que filtre todo el dolor
no hay corazón ni reloj que destrozar
ni pálidos ni absurdos peligros que tragar
La frontera moral es un campo de batalla desierto,
repleto de sudor ajeno
de soles explotando en las bocas curtidas de mentiras
de gusanos revolcándose en los recodos malolientes
de los cuerpos que he fingido amar
de odios inconclusos a personas inservibles
Mis corazón no es más que un bloque de grasa y sangre maltrecha
acostumbrado al abandono y al ultrajo,
un desperdicio palpitante bordado por la miseria de existir,
de cobardía de no dispararse en la sien o saltar de un intermitente puente
mi corazón no es más que un conjunto de errores,
de pecados podridos, de olvidos provocados y sentimientos desechables.
Mi Yo es un conjunto de notas tocadas con desánimo
una película en vivo de Gaspar Noé
mi ideas un circo decadente de brutal violencia contra mi pecho
de canciones escritas con la sinapsis obstruidas por el sedante alcohol
Yo soy sólo una metamorfosis de mugre, de traición y laberintos de fracasos
soy una historia insignificante que no deben contar
una basura que se arrastra en la nauseabunda realidad
una bomba de destrucción pasiva, un embozo de humana,
la personificación de lo lastre y del olvido,
el reflejo de quien esta desahuciada y destruida.
no puedo más y no puedo irme
no hay caño que filtre todo el dolor
no hay corazón ni reloj que destrozar
ni pálidos ni absurdos peligros que tragar
La frontera moral es un campo de batalla desierto,
repleto de sudor ajeno
de soles explotando en las bocas curtidas de mentiras
de gusanos revolcándose en los recodos malolientes
de los cuerpos que he fingido amar
de odios inconclusos a personas inservibles
Mis corazón no es más que un bloque de grasa y sangre maltrecha
acostumbrado al abandono y al ultrajo,
un desperdicio palpitante bordado por la miseria de existir,
de cobardía de no dispararse en la sien o saltar de un intermitente puente
mi corazón no es más que un conjunto de errores,
de pecados podridos, de olvidos provocados y sentimientos desechables.
Mi Yo es un conjunto de notas tocadas con desánimo
una película en vivo de Gaspar Noé
mi ideas un circo decadente de brutal violencia contra mi pecho
de canciones escritas con la sinapsis obstruidas por el sedante alcohol
Yo soy sólo una metamorfosis de mugre, de traición y laberintos de fracasos
soy una historia insignificante que no deben contar
una basura que se arrastra en la nauseabunda realidad
una bomba de destrucción pasiva, un embozo de humana,
la personificación de lo lastre y del olvido,
el reflejo de quien esta desahuciada y destruida.
jueves, 29 de marzo de 2018
Bruma y carbón.
¿Qué tamaño tiene el invierno?
¿cuánto mide cada ausencia?
¿en qué resplandor se estancaron tus besos?
¿hace cuánto se nos suicidó el amor?
No son mis caderas quienes dictan tu rumbo
no son tus manos quien me estremecen
no son mis ojos los que te hacen dibujar
ni mi boca la que deseas besar
¿quién soy y qué somos?
¿quién sos y porqué somos?
¿cuánto mide cada ausencia?
¿en qué resplandor se estancaron tus besos?
¿hace cuánto se nos suicidó el amor?
No son mis caderas quienes dictan tu rumbo
no son tus manos quien me estremecen
no son mis ojos los que te hacen dibujar
ni mi boca la que deseas besar
¿quién soy y qué somos?
¿quién sos y porqué somos?
miércoles, 14 de marzo de 2018
15 horas después.
Un ejército sordo de acéfalos elefantes me galopan la sien
Me escupen las palmas de la mano las sombras del sudor helado
Despierto, de a poco
De un letargo interminable
Un vaivén de confusión y drogas.
15 o 53 horas, a destiempo, me reclaman en la plaza pública que son mis venas malolientes por más miseria, por más dolor, más gris.
Mis piernas tupidas de olvido y relieves de carruseles de sangre
Me exigen cambiar de ritmo; parar o profundizar la daga que me canaliza.
En fuego vivo las entrañas y mi estómago se deshacen en cenizas
Cenizas que se instalan en mi lengua y que saben a besos que se pudrieron,
a palabras que caducaron por insignificantes,
a reflujo de sensaciones reprimidas.
Mi esófago sabe a alcohol, thc y nicotina y desfilan por los pliegues oscuros de mi cuello las marcas inequívocas de una tortura detenida a tiempo.
Mis venas son una sucursal de mentiras delatadas, de infancias destruidas a golpes.
Los microrecuerdos me acribillan los párpados y el autoasco me susurra verdades en el tambor de mi oído.
Laten, mis costillas laten en sintonía funesta.
Palpito, mi garganta palpita reseca y carrasposa de sueños.
Se contraen mis miedos al son de mis dedos entre mis piernas.
El calor y el desprecio se funden en un gemido desocupado,
Despierto, sin ritmo.
Asimilo sin prisa.
Recuerdo mis manos ahogado mi desdén con rápida calma
Mi pies al borde de un puente
Un grito certero de detención
Un perturbado y fragmentado llanto
Un abrazo colmado de lástima
Un hospital bordado de hastío,
Agujas, preguntas y fármacos
irrumpiendo el silencio de mi fuga.
Un dolor violento pateando una y otra vez y otra vez la nada.
Huidas inútiles
Regresar a una existencia de 9x10
Frecuencia de humo y pastillas
Recuerdo el sueño fluirse con la muerte,
Un cúmulo de suicidios en lista de espera,
Un cúmulo de fracasos en lista de vergüenzas.
Me escupen las palmas de la mano las sombras del sudor helado
Despierto, de a poco
De un letargo interminable
Un vaivén de confusión y drogas.
15 o 53 horas, a destiempo, me reclaman en la plaza pública que son mis venas malolientes por más miseria, por más dolor, más gris.
Mis piernas tupidas de olvido y relieves de carruseles de sangre
Me exigen cambiar de ritmo; parar o profundizar la daga que me canaliza.
En fuego vivo las entrañas y mi estómago se deshacen en cenizas
Cenizas que se instalan en mi lengua y que saben a besos que se pudrieron,
a palabras que caducaron por insignificantes,
a reflujo de sensaciones reprimidas.
Mi esófago sabe a alcohol, thc y nicotina y desfilan por los pliegues oscuros de mi cuello las marcas inequívocas de una tortura detenida a tiempo.
Mis venas son una sucursal de mentiras delatadas, de infancias destruidas a golpes.
Los microrecuerdos me acribillan los párpados y el autoasco me susurra verdades en el tambor de mi oído.
Laten, mis costillas laten en sintonía funesta.
Palpito, mi garganta palpita reseca y carrasposa de sueños.
Se contraen mis miedos al son de mis dedos entre mis piernas.
El calor y el desprecio se funden en un gemido desocupado,
Despierto, sin ritmo.
Asimilo sin prisa.
Recuerdo mis manos ahogado mi desdén con rápida calma
Mi pies al borde de un puente
Un grito certero de detención
Un perturbado y fragmentado llanto
Un abrazo colmado de lástima
Un hospital bordado de hastío,
Agujas, preguntas y fármacos
irrumpiendo el silencio de mi fuga.
Un dolor violento pateando una y otra vez y otra vez la nada.
Huidas inútiles
Regresar a una existencia de 9x10
Frecuencia de humo y pastillas
Recuerdo el sueño fluirse con la muerte,
Un cúmulo de suicidios en lista de espera,
Un cúmulo de fracasos en lista de vergüenzas.
Simulacro.
Te pienso y la culpa me escupe
Te pienso y los dioses promiscuos del Olimpo se ríen
De mí y de vos
Del residuo de nosotrxs.
Te fuiste,
En medio del puñetero caos,
te fuiste.
No hubo sangre brotando suficiente para detenerte
No existió cúmulo de lágrimas ridículas que conmovieran a tu hijodeputa corazón.
Te fuiste,
En medio de toda la destrucción,
te fuiste.
Tu escape no solo me partió la vida y el tiempo, la dimensión
Tu viaje no solo fue a otras pieles de piernas y vaginas nuevas.
No.
Lo tuyo fue el abandono más despiadado,
un verdugo lleno de furia, de maldad,
Fue la ausencia de piedad que galopó hasta los vestigios de vida que quedaban en mis latentes entrañas,
Un pisoteo de mi dignidad sensorial hasta la degradación.
Me dejaste el dolor más violento corriéndome por las venas,
Quemandome los ojos,
Un nauseabundo dolor que ningún choque autodestructivo aplacó,
Activaste en mi pecho una mina de sentimientos a tristeza abierta,
Un pozo de miedo que se cuela entre la voz.
Tu árida ausencia y tú desprecio sutil
Clavaron mis pies en un limbo tupido de desesperación, delirios tremens y sangre.
No existió alteración química autoprovocada, psicoactivos, fármaco o líquido eficaz para sacarme la angustia de la piel,
No existió forma de evitar el naufragio de una existencia vacía, no existió vida más allá del dolor.
Te pienso y los dioses promiscuos del Olimpo se ríen
De mí y de vos
Del residuo de nosotrxs.
Te fuiste,
En medio del puñetero caos,
te fuiste.
No hubo sangre brotando suficiente para detenerte
No existió cúmulo de lágrimas ridículas que conmovieran a tu hijodeputa corazón.
Te fuiste,
En medio de toda la destrucción,
te fuiste.
Tu escape no solo me partió la vida y el tiempo, la dimensión
Tu viaje no solo fue a otras pieles de piernas y vaginas nuevas.
No.
Lo tuyo fue el abandono más despiadado,
un verdugo lleno de furia, de maldad,
Fue la ausencia de piedad que galopó hasta los vestigios de vida que quedaban en mis latentes entrañas,
Un pisoteo de mi dignidad sensorial hasta la degradación.
Me dejaste el dolor más violento corriéndome por las venas,
Quemandome los ojos,
Un nauseabundo dolor que ningún choque autodestructivo aplacó,
Activaste en mi pecho una mina de sentimientos a tristeza abierta,
Un pozo de miedo que se cuela entre la voz.
Tu árida ausencia y tú desprecio sutil
Clavaron mis pies en un limbo tupido de desesperación, delirios tremens y sangre.
No existió alteración química autoprovocada, psicoactivos, fármaco o líquido eficaz para sacarme la angustia de la piel,
No existió forma de evitar el naufragio de una existencia vacía, no existió vida más allá del dolor.
lunes, 26 de febrero de 2018
He.
Grito seco en las ideas
susurro al borde de cada hueco
silbido
verso inconcluso que sabe a resaca
golpe fuera de tiempo
No está
no estará
Herida palpitante de la realidad
vidrio ardiente en la pierna izquierda
símbolos de paz,
en una absurda guerra
Se fue
no volverá.
susurro al borde de cada hueco
silbido
verso inconcluso que sabe a resaca
golpe fuera de tiempo
No está
no estará
Herida palpitante de la realidad
vidrio ardiente en la pierna izquierda
símbolos de paz,
en una absurda guerra
Se fue
no volverá.
viernes, 16 de febrero de 2018
Soy
Soy el pasaje más triste de mi propio poema inacabado
la funesta sombra del destiempo
soy atemporal e insonora
latente y palpitante ante la microscopía de la nada
El volcán que arde colmado de desprecio
residuo sólido podrido y flatulento
pez en merecida agonía
labio en infinito péndulo
ausencia en perpetuo engaño
lastre tupido de escupitajo
La última ronda de un carrusel sin grasa
sonido lúgubre de una piel que sangra
tus pasos al compas de mi creciente miseria,
que me abraza y me lame;
que me castra y me cuida.
Soy tus dedos clavados como espinas a mis ojos
los dientes que sustentan el galopante dolor que desata tu adiós
cristalino y fresco como sombra de hondonada
Soy la sombra de un somos en un suicidio detenido,
la ausencia desmarcada de tu sexo violento
la ausencia incierta de tus besos intermitentes,
la ausencia desajustada de los vicios de mi cuerpo
la ausencia bastarda que me brota de la entraña.
la funesta sombra del destiempo
soy atemporal e insonora
latente y palpitante ante la microscopía de la nada
El volcán que arde colmado de desprecio
residuo sólido podrido y flatulento
pez en merecida agonía
labio en infinito péndulo
ausencia en perpetuo engaño
lastre tupido de escupitajo
La última ronda de un carrusel sin grasa
sonido lúgubre de una piel que sangra
tus pasos al compas de mi creciente miseria,
que me abraza y me lame;
que me castra y me cuida.
Soy tus dedos clavados como espinas a mis ojos
los dientes que sustentan el galopante dolor que desata tu adiós
cristalino y fresco como sombra de hondonada
Soy la sombra de un somos en un suicidio detenido,
la ausencia desmarcada de tu sexo violento
la ausencia incierta de tus besos intermitentes,
la ausencia desajustada de los vicios de mi cuerpo
la ausencia bastarda que me brota de la entraña.
domingo, 11 de febrero de 2018
24 años mal invertidos.
Entre la nueva temporada de insomnio llegó un mensaje de wahtsapp, era mamá.
-A Carlos se lo llevaron al hospital, está mal, anda visitalo.
-Mañana voy de viaje, si puedo paso a verle en la mañana -respondí- y activé el fuera de red del móvil.
Al día siguiente por la tarde llegaba a la cruel ciudad capital y en sinfonía triste al móvil, mamá me contaba que las cosas iban empeorando, que el doctor decía que era delicado. No sé si callé por indiferencia o miedo a sentir tristeza, pero callé, antagonicamete a sus abundantes sollozos.
Carlos era un intento de sombra en mi vida, estaba desfilando entre el nadie y alguien sin importancia. A mediados de mi adolescencia entre circunstancias confusas se perfiló con el título de "papá biológico". Hasta ese momento había creído toda mi existencia que "mi padre" era Jorge, un hombre fracasado, adicto a muchas sustancias, abusador y violento con el que había convivido mi niñez. Carlos apareció y fue como una gota de agua sobre un papel lleno de acuarelas, todo se modificó; con 17 años saber que papá no es papá y cambiar los conceptos de papá violador a extraño violador tiene un matiz de alivio incierto.
Siempre me pareció un hombre triste, cansado, lleno de culpas y rencores. Hablaba poco y caminaba siempre de prisa, con necesidad de corregir su camino, pero en su vida monótona y estricta no había sitio para mi y yo terminé por aceptarlo. Por él sentía rencor, indiferencia, a veces lástima, o quizá un cariño inmerecido justificado en que quizás había sido un mal padre porque no lo supo a tiempo, o no lo sé, nunca pregunté ni hablé nada al respecto, sólo ocurrió... con el tiempo, el desdén congeló la relación, tenía meses de no saber de él hasta esa mañana, la cual evité conscientemente visitarle por la prisa de la vida y la ansiedad.
Un par de días después en aquella casa donde había vivido de niña y que ahora llamaba casa de mi madre, ella irrumpió mi concentración en el monitor, sentándose frente a mi y dándome una taza de suave café.
Dijo "Carlos murió" y mi sinapsis cerebral parecía avanzar hacia la distorsión lentamente, quise llorar, pero pensé en lo ridículo que eso sería y cambié mi postura corporal, sentí remordimiento. Dijo "lo siento" y balbuceó algo sobre lo buena persona que él había sido. Me quedé ahí sin saber que decir, sentir o hacer. Ante mi abrumadora inmutación, mamá dijo "la verdad es que el tampoco es tu papá, yo debí decírtelo antes, pero los tiempos de dios son perfectos" y así, sin más, sin yo poder pedir una explicación o ella darla, pude sentir mi hipotálamo hundirse entre nubes cargadas de confusión, demasiada confusión, murmuré un "¿qué mierda estás diciendo?" y ella, con su naturalidad desquiciante sentenció un "esas cosas ya no importan, las hablaremos luego" y se levantó y acarició mi cabello, alejándose y diciendo "siempre te he dicho que tenés un cabello lindo"
Y así, entre el vértigo y la absurdidad, me golpeó la realidad. Me quedé sumergida entre cúmulos de ansiedad y esporádicos silenciosos llantos, entre inmensas preguntas de las que no quiero respuestas y unas ganas asfixiantes de huir, de nuevo, huir.
-A Carlos se lo llevaron al hospital, está mal, anda visitalo.
-Mañana voy de viaje, si puedo paso a verle en la mañana -respondí- y activé el fuera de red del móvil.
Al día siguiente por la tarde llegaba a la cruel ciudad capital y en sinfonía triste al móvil, mamá me contaba que las cosas iban empeorando, que el doctor decía que era delicado. No sé si callé por indiferencia o miedo a sentir tristeza, pero callé, antagonicamete a sus abundantes sollozos.
Carlos era un intento de sombra en mi vida, estaba desfilando entre el nadie y alguien sin importancia. A mediados de mi adolescencia entre circunstancias confusas se perfiló con el título de "papá biológico". Hasta ese momento había creído toda mi existencia que "mi padre" era Jorge, un hombre fracasado, adicto a muchas sustancias, abusador y violento con el que había convivido mi niñez. Carlos apareció y fue como una gota de agua sobre un papel lleno de acuarelas, todo se modificó; con 17 años saber que papá no es papá y cambiar los conceptos de papá violador a extraño violador tiene un matiz de alivio incierto.
Siempre me pareció un hombre triste, cansado, lleno de culpas y rencores. Hablaba poco y caminaba siempre de prisa, con necesidad de corregir su camino, pero en su vida monótona y estricta no había sitio para mi y yo terminé por aceptarlo. Por él sentía rencor, indiferencia, a veces lástima, o quizá un cariño inmerecido justificado en que quizás había sido un mal padre porque no lo supo a tiempo, o no lo sé, nunca pregunté ni hablé nada al respecto, sólo ocurrió... con el tiempo, el desdén congeló la relación, tenía meses de no saber de él hasta esa mañana, la cual evité conscientemente visitarle por la prisa de la vida y la ansiedad.
Un par de días después en aquella casa donde había vivido de niña y que ahora llamaba casa de mi madre, ella irrumpió mi concentración en el monitor, sentándose frente a mi y dándome una taza de suave café.
Dijo "Carlos murió" y mi sinapsis cerebral parecía avanzar hacia la distorsión lentamente, quise llorar, pero pensé en lo ridículo que eso sería y cambié mi postura corporal, sentí remordimiento. Dijo "lo siento" y balbuceó algo sobre lo buena persona que él había sido. Me quedé ahí sin saber que decir, sentir o hacer. Ante mi abrumadora inmutación, mamá dijo "la verdad es que el tampoco es tu papá, yo debí decírtelo antes, pero los tiempos de dios son perfectos" y así, sin más, sin yo poder pedir una explicación o ella darla, pude sentir mi hipotálamo hundirse entre nubes cargadas de confusión, demasiada confusión, murmuré un "¿qué mierda estás diciendo?" y ella, con su naturalidad desquiciante sentenció un "esas cosas ya no importan, las hablaremos luego" y se levantó y acarició mi cabello, alejándose y diciendo "siempre te he dicho que tenés un cabello lindo"
Y así, entre el vértigo y la absurdidad, me golpeó la realidad. Me quedé sumergida entre cúmulos de ansiedad y esporádicos silenciosos llantos, entre inmensas preguntas de las que no quiero respuestas y unas ganas asfixiantes de huir, de nuevo, huir.
martes, 6 de febrero de 2018
Enero
No era un pueblo con mar
ni cerca,
a horas las horas igual se resbalan entre rótulos fluorescentes
al fondo del paladar;
gripa y café
al fondo del tímpano, tu voz (en sabina) y la ciudad
torre de libros,
cactus,
ganas,
vivir de a ratos entre las manos
credenciales de mudanzas
juntos.
ni cerca,
a horas las horas igual se resbalan entre rótulos fluorescentes
al fondo del paladar;
gripa y café
al fondo del tímpano, tu voz (en sabina) y la ciudad
torre de libros,
cactus,
ganas,
vivir de a ratos entre las manos
credenciales de mudanzas
juntos.
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