La ciudad se ensucia con tu ausencia
mientras tus manos detenidas
en no sé en qué esquina
pronuncian nombres ajenos
Tus labios bailan en otras risas
y conjuran promesas oxidadas
que ya han resbalado por cada una de mis costillas
por cada comisura de mis lagrimas
Y el nosotros
se vuelce un ciclo perpetuo de silencio
tu lengua y tu olvido
Tu lengua que bebe de otros rios
y tu olvido que incendia de dolor mi pecho
tu lengua que me inyecta de dudas
y tu olvido que me empuja al profundo naufragio
Y sin embargo,
el rastro de tus besos apagados
va guiando mi equilibrio hasta tus piernas
como errabundo que regersa a un hogar destruido
a alimentarse con migajas de tu cuerpo,
a continuar la carrera de te quieros.