sábado, 31 de marzo de 2018

sábado 6pm.

Cierro mis ojos y el mar no esta en primavera
no puedo más y no puedo irme

no hay caño que filtre todo el dolor
no hay corazón ni reloj que destrozar
ni pálidos ni absurdos peligros que tragar

La frontera moral es un campo de batalla desierto,
repleto de sudor ajeno
de soles explotando en las bocas curtidas de mentiras
de gusanos revolcándose en los recodos malolientes
de los cuerpos que he fingido amar
de odios inconclusos a personas inservibles

Mis corazón no es más que un bloque de grasa y sangre maltrecha
acostumbrado al abandono y al ultrajo,
un desperdicio palpitante bordado por la miseria de existir,
de cobardía de no dispararse en la sien o saltar de un intermitente puente
mi corazón no es más que un conjunto de errores,
de pecados podridos, de olvidos provocados y sentimientos desechables.

Mi  Yo es un conjunto de notas tocadas con desánimo
una película en vivo de Gaspar Noé
mi ideas un circo decadente de brutal violencia contra mi pecho
de canciones escritas con la sinapsis obstruidas por el sedante alcohol

Yo soy sólo una metamorfosis de mugre, de traición y laberintos de fracasos
soy una historia insignificante que no deben contar
una basura que se arrastra en la nauseabunda realidad
una bomba de destrucción pasiva, un embozo de humana,
la personificación de lo lastre y del olvido,
el reflejo de quien esta desahuciada y destruida.

jueves, 29 de marzo de 2018

Bruma y carbón.

¿Qué tamaño tiene el invierno?
¿cuánto mide cada ausencia?
¿en qué resplandor se estancaron tus besos?
¿hace cuánto se nos suicidó el amor?

No son mis caderas quienes dictan tu rumbo
no son tus manos quien me estremecen
no son mis ojos los que te hacen dibujar
ni mi boca la que deseas besar

¿quién soy y qué somos?

¿quién sos y porqué somos?

miércoles, 14 de marzo de 2018

15 horas después.

Un ejército sordo de acéfalos elefantes me galopan la sien
Me escupen las palmas de la mano las sombras del sudor helado
Despierto, de a poco
De un letargo interminable
Un vaivén de confusión y drogas.

15 o 53 horas, a destiempo, me reclaman en la plaza pública que son mis venas malolientes por más miseria, por más dolor, más gris.
Mis piernas tupidas de olvido y relieves de carruseles de sangre
Me exigen cambiar de ritmo; parar o profundizar la daga que me canaliza.

En fuego vivo las entrañas y mi estómago se deshacen en cenizas
Cenizas que se instalan en mi lengua y que saben a besos que se pudrieron,
a palabras que caducaron por insignificantes,
a reflujo de sensaciones reprimidas.

Mi esófago sabe a alcohol, thc y nicotina y desfilan por los pliegues oscuros de mi cuello las marcas inequívocas de una tortura detenida a tiempo.
Mis venas son una sucursal de mentiras delatadas, de infancias destruidas a golpes.

Los microrecuerdos me acribillan los párpados y el autoasco me susurra verdades en el tambor de mi oído.
Laten, mis costillas laten en sintonía funesta.
Palpito, mi garganta palpita reseca y carrasposa de sueños.
Se contraen mis miedos al son de mis dedos entre mis piernas.
El calor y el desprecio se funden en un gemido desocupado,
Despierto, sin ritmo.
Asimilo sin prisa.

Recuerdo mis manos ahogado mi desdén con rápida calma
Mi pies al borde de un puente
Un grito certero de detención
Un perturbado y fragmentado llanto
Un abrazo colmado de lástima
Un hospital bordado de hastío,
Agujas, preguntas y fármacos
irrumpiendo el silencio de mi fuga.

Un dolor violento pateando una y otra vez y otra vez la nada.
Huidas inútiles
Regresar a una existencia de 9x10
Frecuencia de humo y pastillas
Recuerdo el sueño fluirse con la muerte,
Un cúmulo de suicidios en lista de espera,
Un cúmulo de fracasos en lista de vergüenzas.

Simulacro.

Te pienso y la culpa me escupe
Te pienso y los dioses promiscuos del Olimpo se ríen
De mí y de vos
Del residuo de nosotrxs.

Te fuiste,
En medio del puñetero caos,
te fuiste.
No hubo sangre brotando suficiente para detenerte
No existió cúmulo de lágrimas ridículas que conmovieran a tu hijodeputa corazón.
Te fuiste, 
En medio de toda la destrucción,
te fuiste.

Tu escape no solo me partió la vida y el tiempo, la dimensión
Tu viaje no solo fue a otras pieles de piernas y vaginas nuevas.

No.

Lo tuyo fue el abandono más despiadado, 
un verdugo lleno de furia, de maldad,
Fue la ausencia de piedad que galopó hasta los vestigios de vida que quedaban en mis latentes entrañas,
Un pisoteo de mi dignidad sensorial hasta la degradación.

Me dejaste el dolor más violento corriéndome por las venas,
Quemandome los ojos,
Un nauseabundo dolor que ningún choque autodestructivo aplacó,
Activaste en mi pecho una mina de sentimientos a tristeza abierta,
Un pozo de miedo que se cuela entre la voz.

Tu árida ausencia y tú desprecio sutil
Clavaron mis pies en un limbo tupido de desesperación, delirios tremens y sangre.

No existió alteración química autoprovocada, psicoactivos,  fármaco o líquido eficaz para sacarme la angustia de la piel,
No existió forma de evitar el naufragio de una existencia vacía, no existió vida más allá del dolor.