Se alimentaban de mi sangre
de las gotas de cada uno de mis errores
Ante el ayuno de años
han vuelto en una estampida violenta
Crecen
lamen el borde de cada uno de mis aciertos
hunden la bondad entre sus afiladas garras
me acarician con suavidad constante las ideas
vuelven la ciudad en un pozo maloliente de desesperanza
Caminan por la cocina,
por mi cama
entre mis gatos.
Me ven en silencio
Me hablan con sus profundos ojos ausentes
Son todos mis abismos
las cicatrices abiertas a sangre viva
el sonido de mis incendios
Inundan los pájaros de mi pecho
se acurrucan en mi estómago y mi nariz
me sumergen en el mar congelado del miedo
silencian mi voz amablemente
y decoran con flores efímeras mi casa
Han invadido cada uno de mis rincones
desordenaron todas mis maletas del control
han robado mis salidas de emergencia
han quemado todas mis naves
y demolieron mis puertos seguros
Desinstalaron mis cables a tierra
y me han aislado de mis torres de control.