el pasado empolvado revolviendose en el presente
y la obscuridad me perfora las vertebras
Ya no soy el frío que me rodea
me he convertido en el frío
en mi pecho agonizan todas las golondrinas del recuerdo
vomito saliva y mínimas palabras
y balbuceo quedates,
los escribo de golpe,
los lanzo contra tu corazón que ya no está.
Mi existencia se ha sitiado por el miedo
el futuro se espesa como la bruma de la ciudad
el vacío me empuja a la realidad de tu partida
y las lágrimas en huelga no salen de mis ojos
Mi ejercito de valentía se acobarda ante tu espalda
la fuerza con la que he sobrevivido naufraga en tus "ya no"
mi manual de lecciones aprendidas se ha quemado en tu lengua
y me achico volviéndome la persona más diminuta del planeta si no son tus ojos los que me miran
Deseo quedarme a vivir en las cenizas de nuestra pradera
en esta pausa desacelerada que fue anidar en tus brazos
en este breve momento de respiro en la huida,
en vos, a lo que pude llamar mi primer hogar.
donde también, se me incrustó la única certeza
ese saber que no voy a morir de dolor
y esa es mi sentencia de muerte.
Me gustan sus besos cuando tienen sabor su olor atrapado en el techo y las islas que forman sus mordidas en mi piel
Llegamos aferrados a balsas llenas de incertidumbre
con los brazos cansados de nadar tras tanto naufragio,
llegamos exhautos
necesitando el confort y la calma de la tierra sólida
La livianeza del soltar en el viento
y el fuego de cocinarnos el amor.
Construyo mi casa en medio de puntos suspensivos
me siento a esperar de que lado caerá el beso
Cada vez más lejano
más ausente
muerto.
Me he sumergido lo suficiente en la mugre de la ciudad
he lamido la sangre que brota de mis bordes golpeados,
de mi cansancio.
Los dragones que dormitan las calles vacías
me han deborado las entrañas
La obscuridad de la grasa de la capital
impide que reconozca mi rostro
me hunde en este caos
me quiebra con su frío
me patea la esperanza y me impide huir
Me he contagiado de furia,
violencia,
impaciencia ,
del vomito pintado es las esquinas
de desesperación y prisa,
de indiferencia
Me he manchado las manos con la pus que chorrean
adoloridos,
todos los poros olvidados de estas ruinas,
he aprendido a respirar el humo
y a camianar sobre las cenizas
a conducir en medio de la mierda y el ruido
Aprendí a domar el lado salvaje de la vida
Escupiendo mi humanidad y mi animalidad
bebiendo hasta el fondo el veneno del miedo
y renunciando a todo rastro de ternura.
La brutalidad de esta ciudad y su gente me ha consumido.
Tocar la grieta,
hurgar la llaga
lamer cada lagrima que nace a destiempo
como con culpa, como con miedo
Abrir la caja de pandora de la memoria
y volver sin querer a los laberintos de dolor interminable
Dimensonar la profundidad de la herida
olfatear la podredumbre que emana de lo que se creía olvidado
Deshilachar con los dientes lo mal sanado,
como quien se traga de golpe las palabras no pronunciadas
arrancar con furia las flores muertas del alma vaciada
adormitada por años
enterrada
Afinar la mira
organizar la rabia
disparar el dardo
crear el fuego.
Imperdonable las fisuras de tus labios
diciendo otros nombres
Las disculpas tocando la puerta tarde,
siempre
la cosecha de letras se nos ha podrido en el refrigerador
la palabra amor ya no resuelve el crucigrama.
La ciudad se ensucia con tu ausencia
mientras tus manos detenidas
en no sé en qué esquina
pronuncian nombres ajenos
Tus labios bailan en otras risas
y conjuran promesas oxidadas
que ya han resbalado por cada una de mis costillas
por cada comisura de mis lagrimas
Y el nosotros
se vuelce un ciclo perpetuo de silencio
tu lengua y tu olvido
Tu lengua que bebe de otros rios
y tu olvido que incendia de dolor mi pecho
tu lengua que me inyecta de dudas
y tu olvido que me empuja al profundo naufragio
Y sin embargo,
el rastro de tus besos apagados
va guiando mi equilibrio hasta tus piernas
como errabundo que regersa a un hogar destruido
a alimentarse con migajas de tu cuerpo,
a continuar la carrera de te quieros.
Se nos murió la poesía en la espera
el silencio inundó el deseo
cada paso de la distancia
apagando de a poco la esperanza de que regersarás
Crecieron los lazos invisibles que nos condenan al olvido
que nos recuerdan que no es necesario dar el último intento
el empuje al salto final
a la inevitable despedida de los cuerpos
Naufragamos hasta el fondo del dolor
hasta al última vertebra del miedo
anidamos el amor en las nubes más altas
y mientras esperabamos el deshielo del cielo
junto a las flores del campo sembramos parasiempres.
J-R:
Escribirte a veces es complejo.
Principalmente cuando te escribo desde la tristeza, que al final es donde yo más habito.
y cuando es con tu ausencia con la que firmo esta carta.
No hay razones para escribirte
ni para ahogarte (me) en este silencio absoluto que son tus pasos alejandose
No hay razones para seguir (te) ni sanar (nos)
cuando lo roto es indimesionable
No hay abismo más profundo que el querer querernos
intentar intentarnos
insistir amarnos.
La (Tú) llegada tarde
(Mis) tristezas como las señales del mundo
(Mi) dolor permanente
(Nosotros) estar (estamos) cruzados por universos inconexos
(Mi) deseo de verte quemarme entre mis palmas
(Mis) ojos convertidos en tsunamos
y esos (Tus) silencios que son puntos finales.
Viajar al centro de tu pecho
convertir tus brazos en mi trinchera
y tus piernas en un refugio temporal
Acogerte completamente en mi cuerpo
Borrar los límites de la razón
y besar las heridas con ternura
Colgarme de tu lengua y ahogarme en tu saliva
dejarte naufreagar dentro de mis tormentas
y condernarnos al silencio y a la ausencia
Llorar la tristeza en formato gemido
Desborrar la distancia del cuerpo
y fundirnos en brutalidad de la noche
Rompernos en placer
Decodificar tus codigos braile con mi lengua
morder tus miedos y tus pausas
Hundirnos en el fuego compartido
dispararle de muerte al futuro
convocar la nostalgia entre jadeos de dolor y placer
AmarNOs
RepararNOs
Des-amarNOs-
Sos el correr sin prisa
El final del rio
Lo inesperado que se instala con fuerza en las entrañas
la calma, la claridad, la paz