martes, 17 de octubre de 2023

octubre ambivalente

Me gustan sus besos cuando tienen sabor su olor atrapado en el techo y las islas que forman sus mordidas en mi piel

Me gustan sus cejas enredadas justo antes de huir de tomar todas las salidas de emergencia de mis brazos
de succionar mis entrañas hasta la última lágrima
Me gustan sus pupilas cuando son mi mundo y mi naufragio
Su boca cuando pronuncia de golpe los adioses y en voz baja los perdón
sus dedos largos acariciándome el cabello
las mejillas,
la espalda,
la vida y la ausencia

Me gusta la sombra que crea sus pasos alejándose
las líneas desorientadas de su risa cansada
sus gestos al amar y gemir
al llorar y herir

Me mudaría a vivir mis pocos días eternos en el filo de su clavícula
en las montañas de sus pómulos, en las praderas de su pecho
en la órbita eterna entre sus piernas