Me desperté entre el asco y la soledad
de golpe sentí mis meninges craneales crecer
me mordió la boca un sabor a alcohol rezagado
y la moral desplegó un desfile diminuto de culpas
que no pudo aplacar.
Estaba más sobria que ebria,
como hace días no me sentía,
estaba consciente y recordaba lo que no necesitaba
sentía palpitar mis ideas
sentía la vida a punto de vibrarme en lágrimas
Sentí como un golpe en el estómago,
la soledad,
el fracaso,
las ausencias
la vida reventándome como un huracán en el pecho,
el cúmulo de llanto reprimido queriendo brotar por las venas
las facturas sin pagar de cada error
el miedo cruzarme la piel
Incapaz de afrontar la destruida realidad
no encontré otra salida de emergencia
que no fuera un cilindro lleno de liquido anestesiante
que no fuera otra forma de huir.
sábado, 30 de diciembre de 2017
martes, 12 de diciembre de 2017
Inicio de final.
Caminaba en el borde,
al lado de la miseria
solo necesitaba un soplido para caer
para tomar la tristeza como hogar
y tus secretos con sabor a mentiras escondiéndose en la basura
fueron un huracán a destiempo
marcando el final.
al lado de la miseria
solo necesitaba un soplido para caer
para tomar la tristeza como hogar
y tus secretos con sabor a mentiras escondiéndose en la basura
fueron un huracán a destiempo
marcando el final.
domingo, 10 de diciembre de 2017
El amor no es siempre suficiente.
Llegamos,
a empujones,
cuesta arriba,
haciéndonos piedra y corriéndonos sobre nuestros fantasmas,
llegamos.
Y no, no había chanpangne ni fuegos artificiales,
no había un cartel de final o felicitación; nada,
solo un silencio que se nos deslizaba hasta los talones y en nuestros rostros un boceto de sonrisa que nos mantenía latientes, vivos.
La carrera había durado casi 4 años en los que nos hicimos metamorfosis, mariposa y gusano.
Nos desdibujamos y pintamos demasiadas veces, tantas que en cada trazo nuevo de pintura se me quedaba un poco el corazón.
Pero ocurrió,
el invierno tomó de rehén a la felicidad y nosotros que no sabíamos cuidarnos huimos horrorizados por el mido al futuro lleno de dolor,
corrimos y nos corrimos varias últimas veces y puerta tras puerta, poniéndole candados y perdiendo las llaves,
construimos habitaciones llenas de kilómetros de distancia
Tus manos fueron mi número de la suerte
una carta escrita en braille, un beso lanzado al aire en un vagón de tren
mis clavículas sin duda alguna tu mordida favorita
nuestros pies rozandose en forma de calor doliente,
en forma de un <quédate un poco más, que hace frío a la distancia>
en forma de curame los restos de piel, curame de mis propias manos
No supimos que hacer con las capas de pintura de labios ajenos
con los armarios llenos de tristezas decoradas, de cartas sin leer
De te quiero mal colocados, sobrantes, apresurados
de te amos diferenciados, con sabor a pasado,
de plazos invencibles de lealtad pesada
de miserias de amor y listas de orgasmos fingidos.
No intentamos más reinventar el amor
nos cercó un invierno interminable
nos cansamos de los suspiros
de los capítulos de futuros inciertos
nos quedamos sin amor y sin salidas de emergencia.
a empujones,
cuesta arriba,
haciéndonos piedra y corriéndonos sobre nuestros fantasmas,
llegamos.
Y no, no había chanpangne ni fuegos artificiales,
no había un cartel de final o felicitación; nada,
solo un silencio que se nos deslizaba hasta los talones y en nuestros rostros un boceto de sonrisa que nos mantenía latientes, vivos.
La carrera había durado casi 4 años en los que nos hicimos metamorfosis, mariposa y gusano.
Nos desdibujamos y pintamos demasiadas veces, tantas que en cada trazo nuevo de pintura se me quedaba un poco el corazón.
Pero ocurrió,
el invierno tomó de rehén a la felicidad y nosotros que no sabíamos cuidarnos huimos horrorizados por el mido al futuro lleno de dolor,
corrimos y nos corrimos varias últimas veces y puerta tras puerta, poniéndole candados y perdiendo las llaves,
construimos habitaciones llenas de kilómetros de distancia
Tus manos fueron mi número de la suerte
una carta escrita en braille, un beso lanzado al aire en un vagón de tren
mis clavículas sin duda alguna tu mordida favorita
nuestros pies rozandose en forma de calor doliente,
en forma de un <quédate un poco más, que hace frío a la distancia>
en forma de curame los restos de piel, curame de mis propias manos
No supimos que hacer con las capas de pintura de labios ajenos
con los armarios llenos de tristezas decoradas, de cartas sin leer
De te quiero mal colocados, sobrantes, apresurados
de te amos diferenciados, con sabor a pasado,
de plazos invencibles de lealtad pesada
de miserias de amor y listas de orgasmos fingidos.
No intentamos más reinventar el amor
nos cercó un invierno interminable
nos cansamos de los suspiros
de los capítulos de futuros inciertos
nos quedamos sin amor y sin salidas de emergencia.
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