sábado, 30 de diciembre de 2017

Sin título.

Me desperté entre el asco y la soledad
de golpe sentí mis meninges craneales crecer
me mordió la boca un sabor a alcohol rezagado
y la moral desplegó un desfile diminuto de culpas
que no pudo aplacar.

Estaba más sobria que ebria,
como  hace días no me sentía,
estaba consciente y recordaba lo que no necesitaba
sentía palpitar mis ideas
sentía la vida a punto de vibrarme en lágrimas

Sentí como un golpe en el estómago,
la soledad, 

el fracaso,
las ausencias

la vida reventándome como un huracán en el pecho,
el cúmulo de llanto reprimido queriendo brotar por las venas
las facturas sin pagar de cada error
el miedo cruzarme la piel

Incapaz de afrontar la destruida realidad
no encontré otra salida de emergencia
que no fuera un cilindro lleno de liquido anestesiante
que no fuera otra forma de huir.


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