No era un pueblo con mar
ni cerca,
a horas las horas igual se resbalan entre rótulos fluorescentes
al fondo del paladar;
gripa y café
al fondo del tímpano, tu voz (en sabina) y la ciudad
torre de libros,
cactus,
ganas,
vivir de a ratos entre las manos
credenciales de mudanzas
juntos.
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