Son las 4:22 de la tarde y te llamo para saber dónde estás.
Entro al café, te veo, estás al móvil, me paro a tu lado, te digo un comentario sexual-divertido y sin que te levantes te doy un beso en la mejilla izquierda. Una idea me sonríe "te miras pequeña desde aquí"
Esta mi café servido en la mesa, al sentarme derramo un poco, me ves hacer un desastre y se te dibuja una difusa sonrisa con sabor a "siempre Gato".
Me siento y te veo de frente, tenés tus manos en la cabeza y un gesto de hastío. Pienso en qué hablaras y con quién, pienso en laberintos, en dónde dejé mi bolígrafo morado, en si he recordado almorzar, pienso y te veo.
Colgás, tomamos café, planeamos y conspiramos. El tiempo se mezcla con el bullicio que entre risas, pláticas y acuerdos se hace insentible.
Caminamos, te escucho hablar todo el tiempo, te sigo con mi despiste, hablas y hablas, rápido, despacio,con pausas, sin ritmo y yo sólo te escucho.
Nos sentamos y una llamada irrumpe la conversación absurdamente coherente, te descompone los pómulos y tu ceño adquiere esa forma vertical característica del enojo.
Respiro profundo y sin pensarlo todo mi mundo ahora sos vos, te escucho desahogarte y hasta mi lenguaje corporal se mueve a tu ritmo, las cientos de personas a nuestro alrededor en esa plaza son sombras y tenés todos mis procesos cognoscitivos disponibles a tu voz.
Te escucho como se escucha el cantar de las hormigas y no puedo evitar deslizarme por el paseo que es observarte a detalle, tus manos huesudas y pequeñas, tus uñas, tus ojos grandes enmarcados en ojeras permanente y que se van bordando de un rojo triste por las ideas a punto de salir, tu boca que baila con música no agradable ésta tarde, te escucho y mientras te recorro con la vista pienso ¿cómo puede ella ser tan pequeña y ser tan fuerte?
Te escucho y pienso en que decir y una pregunta crucial me rompe las entrañas, me tiras como un misil un desesperado ¿Qué hago? ¿Cómo lo hago?
Me paralizo.
Sonrió y se me quiebran las ideas en el pecho porque yo tampoco sé que hacer, y es justo ahí donde me asumo como alguien que sin tener una salida de emergencia para su vida está dispuesta a hacer lo que sea por vos y tu risa.
Rompo el silencio y te digo un franquísimo "no sé, pero ya veremos" te reís y me das tregua, te sonrió y me siento en paz.
Firmas la paz del día con un "vayan a dejarme afuera" y la diplomacia que me falta brinca y te sigue, te sigo a pasos, te acaricio la cabeza y vuelvo a pensar en lo pequeña que sos, en tu cabello recogido, en las libras que has aumentado. Te veo andar ya tranquila, y me das más paz que un cigarrillo.
Llegan por vos y te abrazo y te siento fuerte.
Sonrió y te veo a lo lejos pararte de puntillas para ver la ventana y subir al vehículo.
Te veo y una ráfaga de recuerdos se me deslizan por los párpados, te veo y la palabra valentía tiene significado.