sábado, 14 de octubre de 2017

La dedicatoria de un suicidio.

Era martes, como todos los últimos 100 días, una mierda,
el calendario marcaba 10 y no sabía si debía celebrar un mesesario o un falso avance en la superación de un trauma ocurrido exactamente hace 7 meses, una noche también lluviosa.

Decidida a demostrarme los avances en mi terapia experimental, opté por celebrar
sin haber realmente razones para hacerlo.
Pero, ahí estaba yo con mi mochila llena de comida para preparar lo que sería
"mi cena de mesesario" y quizá una minúscula esperanza de que él lo recordara
y colocara entre mis piernas las sobras de su gastado amor.

No fue así, no sólo lo olvidó y las tretas del tiempo
nos resultó tirando a mirar la luna en ciudades diferentes
no sólo se sumaron motivos a mi cuaderno entero de razones para morir
si no que entendí que el sin razón de sumar meses en una relación tan fracturada
debía parar.

Esa noche no sólo me aplastó la tristeza y decepción
no sólo la culpa y el autoodio me escupió la cara
a la fiesta de errores también se sumó
una salida de emergencia hacia la persona que me colapsó
hace 7 meses
y sentada frente a ella, mientras nuevamente se alcoholizaba
mientras mentalmente me torturaba una y otra vez recordando lo ocurrido
hace 7 meses y esa misma noche
entendí que mi poder de autodestrución, también debía parar.