miércoles, 31 de diciembre de 2014

Hoy

Hoy tampoco es 12 de noviembre
no ese ese caluroso 12 de noviembre 
tampoco el frío 12 de enero
hoy no es el día 3 de ningún mes
ni son 3 días antes de ninguno de nuestros cumpleaños.

Tampoco hoy es 3 días después de nuestro primer beso
ni menos 3 días después de navidad ni año nuevo
no es el día 33 del año y aun no quedan solo 33 días para que este termine.

¿querés ser mi novia? pregustaste 
mientras mis fríos brazos te rodeaban tu cálido cuello
en aquella maldita casa en la que viví 3 meses
-si- respondí mientras te comí las palabras a besos
y desde ese instante imborrable
sumergimos nuestros sueños en chocolate.

Te besé, te ame , te mojé, sobre mi sonrisa
tus manos se acoplaban con las mías diariamente a las 6 de la mañana
mis sonrisas eran solo tuyas
mis parpados, mis pestañas, mis latidos, mi piel, mi universo eras vos
te dedique 33 besos al día.

Las múltiples noches despierta a tu lado
viéndote dormir, tan confiado, tan seguro
tan seguro como lo estaba yo luego de verificar 3 veces
si la cerradura del cuarto frío estaba puesta
luego de asegurarme 3 veces de la hora exacta de decirte "feliz 12"
después de vivir 3 veces.

Mi sobrenombre dormido en tus labios
mis 3 traumas recostados en tus hombros nunca fueron grises,
pintaste cada rincón de esta psicosis,
tus 3 secretos, las 3 lunas regaladas
tus 3 lunares en tus labios
el ejercito de piedras aformes almacenadas
tus lágrimas en mis hombros cuando el alcohol se pasaba,
vos también  me viste desvariar, alucinar, delirar.

Ninguna época fue más azul que esa
tan arcoiris, tan todo, tan real o (en todo caso) acaso ¿irreal?
las incontables tardes soñando entre nubes
las incontables tardes olor a sexo, ese olor a sexo.

Ningún sol en la historias se quemo más que esos 
entre comida chatarra y discusiones a mediodía en punto
entre besos de reconciliación y abrazos de agua
el pasto creció y eran 3 grupos de 3 meses.

La rutina agarro nuestros talones
y sin enterarnos el circulo de color de nuestros días cambio.
el planeta estalló en confeti
y en su estrepitosa agonía redujo el amor.

Tu mirada distraída de mi piel
mis versos se alejaban de tus ojos
las noches frías se volvieron fuente inagotable de poemas muertos
de llamas telefónicas no respondidas
de alcohol, nicotina y olvidos.

Y caminamos miles de veces al borde el precipicio 
con un miedo infinito a saltar
a decir "lo siento esto no va más, te amo y me voy"
algunas veces vos otras yo.

Y así pasaron 93 soles más
y nuestros días visibles se resumían en
lágrimas, gritos y múltiples "ya no puedo más" 
el color de los días se ponía amarillo tarde
y tus brazos volvían a ser mi refugio
las noches mi lugar favorito para no ser yo.

El caos repetitivo de los días no tangibles se convirtió en toxico
lágrimas, sangres, amenazas, chantajes, olvidos, reclamos
y todo lo típico de un amor con lazos agonizante
el daño sobrepasaba cada día su umbral
la paciencia se mudo al ultimo estante con mis libros
maldecías mis obsesiones y mis compulsiones
mis manías e ideologías,
todo se iba convirtiendo en desagradable ante
tus ojos que ya no eran solo míos.

Mis depresiones cíclicas te desesperaban fácilmente
quizá vos también extrañabas el color trasparente feliz
de los días que todo comenzó,
yo comencé a extrañar a ese ser espacial.

El tiempo murió dejando heridas con sal
recuerdos de tanta felicidad tiraba al mar negro
me salí de tu mundo y el tiempo ya no eras todo vos
desesperadamente buscamos -aunque nunca lo dijiste-
una salida pronta a este laberinto gris.

Me callaba los te amo y vos te guardabas las caricias
cayeron a pedazos las tejas humeadas de nuestro castillo
no fui mas tuya y yo deje de sentir tu humedad
y así, sin que nuestros labios
contaran ese secreto
fuimos dejando de ser uno, y nos convertimos
en sombras al final de la carretera
cada vez, vista desde cada uno de nuestros lados
más difusas, menos dolorosa.

Cajas

Comencé por lanzarme al mar diciéndote 
“te quiero más que a un amigo”
y desde entonces mi caja de recuerdos se llenó
de momentos preciosos.

El primero de estos fue la sonrisa en forma de media luna enloquecida
Que se te dibujó al escucharme decir esas apalabras
y tu rostro se convirtió en la cara más feliz que había visto hasta entonces.

Esa noche cayó como ninguna otra
y ahí comenzó el desfile de besos, múltiples besos
amargos, como cuando yo miento con mis “no pasa nada” o te hago perder la paciencia
besos dulces, como cuando en medio del tonteo y mañanas de cosquillas en la cama, 
prometemos falsos “ya basta” y lo sellamos con un besito, 
para segundos después continuar diciéndonos y haciéndonos cosas que nos hacen carcajear por horas.
Rotos, como cuando disculpamos nuestras fallas,
inocentes, como cuando te veo dormir y te beso despacito.
Tantos besos, millones de besos en el desfile de nuestros besos.

Pero basta ya de hablar de besos
sabiendo que puedo ir  y plantarte uno en tus labios rosas de algodón
colarme entre tus dientes en forma de mordida, 
de esas que van dibujando risas y cursis tonterías.

En una caja de recuerdo metí todas nuestras felicidades, 
y las guardé bajo mi cama
porque tengo miedo que se pierdan, que se vayan 
y con eso se borre la sonrisa que has puesto en mi cara.

Si abres la caja, veras saltando por ahí los nervios que sentí la primera vez que dije
“él es mi novio”
 veras la ansiedad que sentí cuando nos preguntaron  “son pareja” y yo sentí enrojecerme,
vi tus ojos mirarme felizmente y respondí un tímido “si”.
Vas a encontrarte quizá en una esquina un colage enorme de fotos mentales
de todos los amaneceres que hemos pasado juntos.
Encontraras recuerdos nuestros que quizá hasta has olvidado, y no te culpo,
6 meses es mucho tiempo, que equivalen a muchos recuerdos.

Vas a encontrar la sensación de volar que siento cuando estoy entre tus brazos
veras el escalofrío que me recorre la columna vertebral 
cuando tus dedos se entrelazan con los míos, 
o con el mínimo roce de tus manos casi siempre heladas sobre mi piel.

Encontraras como siento revivir esas torpes mariposas en mi estomago 
que el tiempo y las  heridas mató cuando en público me tomas por la cintura 
y me acercas a tu cuerpo, vienes y me susurra que me amas, 
que tu felicidad es inmensa.

Los apodos cursis, las peleas tristes, encontraras el recuerdo del miedo que siento 
cuando en una protesta te me perdes de vista, 
las risas entre comidas, las películas cursis que vemos más por mi gusto que por el tuyo,
los dibujos que haces para decorar mi habitación, el olor a tu piel, 
el sabor de tus besos, la forma de tu cara al sentir placer.

Bajo la cama también guardo una pequeña caja de perversiones, 
tu mirada intensa recorriendo mi piel mientras me quitas la ropa, 
mi lengua pasando por tu cuello, causándote escalofríos , 
tus manos fuertes sujetando mis manos, y tus labios, no tan tuyos callándome la boca a mordidas.

Encontraras recuerdos de las fotos y vídeos que haceos por el simple hecho de morbosidad mental,
aruñones con sangre que no recuerdo haberte hecho nunca, 
pero se dibujan en tu espalda, nuestras voces en formato susurro,
tus caricias al terminar y dejarme dormir en tu pecho mientras tus labios me dicen que me aman.

En la caja de cosas aprendidas, encontraras la medida perfecta que he aprendido para endulzar tu café, 
la forma de freír el queso para prepararte emparedados de la forma más rara que alguna vez conocí, trivialidades como aprender cundo tus ojos me dicen si,
o cuando la forma en que acaricias mi mano me dice que estoy en problemas.

Veras como he aprendido a descodificar tus besos.
como aprendiste a entender mi forma de lamer mis labios cuando te pido un beso sutil
la forma en que prefieres verme vestida
veras como aprendí a entender la manera en que sostienes mi cuerpo cuando tu cuerpo quiere
tenerme, tu tono de voz antes de enloquecer en las discusiones que yo siempre alargo.

No voy a negarte que hay una pequeña caja que no me gusta que exista, pero existe
la até con la cinta que a veces uso para amarrar mi cabellos
y la guardo lo más que puedo
En ella están mis miedos, mis inseguridades
se que la conoces, y que al igual que yo, has tratado de desaparecerla
pero siempre vuelve, vuelve el miedo de perderte, el medio de que aburras mis besos
a que te canses de mis caprichos de niña
a que dejes de amarme


Esto es lo que soy amor mío
esto es lo que tengo
nuestro mundo es esto, lo forman todas estas cajas que a diario llenamos de cosas nuevas
este mundo donde somos tan felices es lo que tenemos

Amor, han pasado casi 6 meses, y te amo cada instante más
te amo en nuestro mundo
que no es cuadrado ni circular
es nuestro, es libre, ilimitado
pero lo más importante es que es  sólo de los dos y para los dos.

viernes, 12 de septiembre de 2014

¿Dónde termina el piropo y nace el insulto?

Hoy mientras estaba en una plaza de mi ciudad, tomando un café, un señor de aproximadamente 46 años, se sentó junto a mi mesa y a pesar de que yo leía el comenzó a tener una conversación, por respeto contestaba con monosílabos y un par de sonrisas cordiales pero que indicaban que no tenía interés, el  hombre en cuestión, luego de presumir su posición social, me toco el trasero al momento en el que me levantaba de la mesa y me iba.

Esto provoco que yo reaccionará golpeando e insultándolo y él respondió con insultos del calibre “putas baratas más bravas me he cogido” y cosas por el estilo. El guardia de seguridad de la plaza, al ver el alboroto (gritos y alegatos de ambos) se acerca y me toma por el brazo, me pide que le explique y yo evidentemente muy alterada y molesta le comienzo a explicar, seguido él me toma nuevamente del brazo sugiere que me calme y suelta la fulminante frase “es que usted tiene la culpa por cómo anda vestida”.

De sobra esta decir que mi indignación fue tanta que mi enojo se multiplico, haciendo que la dueña del café saliera y se involucrara, terminando su participación con un “no miré cálmese no se meta con ese viejo tal por cual” bla bla bla, pero es que es su culpa por cómo se viste”… Ese fundamento no lo tolero de ningún ser humano, no lo tolero de ningún mujer, pero es imperdonable de una mujer de aproximadamente 25 años en pleno 2014.

Mi indignación, rabia, tristeza, frustración me hicieron caminar media cuadra tomar una piedra y lanzarla contra el vidrio trasero del vehículo del señor, a la vez que le decía “esto es para que aprendas a respetar a las mujeres”, lo que sucedió después es irrelevante, porque es en este punto donde me pregunte, ¿Por qué vivo en una sociedad donde tengo que exigir a pedradas respeto?

¿Dónde termina el piropo y nace el insulto?

Pasar frente a un grupo de hombres nunca me ha provocado nada, sus halagos muchas veces subidos de tono no me provocan más que una verdadera sonrisa cuando ando de buen humor (porque vamos que a veces son muy ocurrentes) o malas caras cuando no (cuando ando de mal humor no me gusta que ningún humano me hable, más que por lo que dicen en sí).

Esto porqué mi cuerpo no está dentro ni cerca de los estándares de belleza de mi país, mi cara no entra dentro de los cánones de bonita y mi forma de vestir esta abismalmente lejos de ser llamativa. (Digo esto utilizando los parámetros de las enseñanzas sociales del concepto de belleza impuesta por el patriarcado).

 Esto me permite camuflajearme cual antílope en sabana, pero aún así los dos últimos días que he salido de casa hacia la universidad utilizando ropa que  no uso con regularidad, y que me he visto obligada a usar ahora, por motivos tan racionales como no tener ropa lavada/limpia (no detallaré esto porque es inservible) he recibido una cantidad de piropos casi ridícula, piropos que ya no son silbidos e invitaciones indecorosas (Mami/amor/tita vamos a X lugar),  ya no es un comentario alusivo a alguna parte específica  de mi cuerpo (que rico esos pechos/piernas/cintura/etc. Si dicen rico, como que somos un trozo de comida),  ya no es un aviso de caballero protector (tita/mami/ le ayudo con X cosa) o una insinuación ofensiva de inutilidad económica (esta es nueva: Mami yo trabajo, te mantengo),  es pasar de tener la libertad de decir algo ofensivo a hacer algo abusivo.

Y aquí nace mi conflicto interno, yo que defiendo a muerte la libertad de todos los individuos, mi lógica me dictaría que un hombre está en el derecho de ejercer su libertad y puede, si él desea,  tocar mi trasero y yo estoy en la libertad, si lo deseo, de golpearlo y dañar su propiedad privada.  Pero ¿dónde está el límite para él y para mí? ¿Dónde está el límite de la libertad individual si es que lo hay?

Decir que el límite de la libertad de un individuo esta cuando se  topa con el bienestar físico, emocional o económico de otro individuo  es una postura con un par de agujeros negros en ella; ya que el bienestar  es subjetivo, esto nos pondría a tener libertades desiguales conforme al entorno en el que nos desenvolvamos y eso de la desigualdad no debe existir no en la cantidad de oxígeno que respiramos.

Entonces ¿Dónde encontramos ese límite? ¿Lo hay? El límite esta justo se pierde la capacidad de responsabilidad. Es decir que cuando un individuo no es consciente de sus actos y no puede asumir la responsabilidad de estos, ahí, en ese momento ese individuo ha perdido su libertad.


La libertad (y esto me costó aceptarlo un par de años por lo que viví en el libertinaje en mi adolescencia) trae consigo una enorme caja, la caja de la responsabilidad; entre más grande sea esa libertad más pesada será esa caja.

domingo, 3 de agosto de 2014

Semanas de julio.

Y te llenas la habitación con papeles manchados de tinta
a la vez que llenas el colchón olvidado con tu sudor
mis cartas que te obligan a coleccionar cosas inservibles
a guardarlas al rededor de tus silencios.

La ruta de mis pupilas enrojecidas se desliza por los cuadros simétricos del suelo
o sobre las piedras pequeñas de las noches de soledad,
tu voz que ha mutado no me dice que me ama
o si, pero no lo dice, lo escupe,
con el veneno que se sienten las mentiras
sobre las cortadas de los recuerdos.

Desde hace semanas que mis besos no te aman,
que te los doy sin ímpetu,
en esas semanas no te diste cuenta  que estaba tan muerta que no podía gritar,
que me seque tanto  por dentro que me quedé a tu lado,
que me esforcé tanto por llegar al final que no me importo destruirme,
en fin, hace semanas que he sido un gato.

De esos que corren bajo los chubascos de la tarde
y buscan el refugio incontrable en las noches negras
de esos que te llaman y hacen ruido por una caricia
que se acercan con miedo por un poco de pan.

Hace semanas que soy un animal asustado

que se dio cuenta que no puede ser feliz.

viernes, 20 de junio de 2014

A propósito de tu olvido.

Nos fuimos olvidando mientras sosteníamos nuestras manos
entre los besos y tus te amo,
entre mi café y mis podridos cigarros
te olvide con el olor de canela- manzana que 
susurraste que te recordaba a tu navidad
y vos quizá, me lanzaste a tu olvido con 
mis poemas cutres y baratos
bajo las lunas estrelladas con las que
el interlocutor d un teléfono móvil y yo
jugábamos a crear arte nocturno...

Te olvide quizá junto con las locuras prometidas
con las promesas incumplidas
junto tus ojos y labios ausentes
vamos, que me culpo de olvidarte, de olvidar tus niñerías
y las mías,
me culpo de dejarte ir, y te culpo a vos
amante mía,
por amar, amarte, amarme.

Cuantas soles nos han visto ya decirnos adiós?
cuantos más necesitas para entender, ultimo unicornio
que no necesitas mis manos junto a las tuyas
para sentir que las sostengo, que no necesitas mi voz
arrullándote para sentirme cantándote un "buenas noches amor mío"
que realmente no necesitas mi cuerpo para tenerte
que vamos, que vos y yo, y quizá un poco
de los humanos que nos vieron destellas juntas sabrán
que este amor es indestructible, es de sos de poesías cliché
donde podemos ser, cenizas, polvo, nada, pero seríamos sin duda alguna
ceniza, polvo o nada, que se ama.

Que vos y yo sabemos que hay más vidas, más dimensiones
que te amo, peor de la única forma que se ama realmente
que te amo feliz, libre, no atada a mi, que te amo libre
siendo vos y enamorando al mundo con tu risa, que yo ya probé
lo que es tenerte deslizante entre mi piel, que es justo que
le regalemos un pedacito de locura a otros, y que so,
esa locura repartida que vas dando por ahí
no envuelve bajo su lógica el dolor de no tenerte.

Que me hace azul-celeste verte bien, que se que aun mantenemos
el diálogo más puro y sincero con una sola mirada
que sé sin decirlo que sabemos que esto sera eterno, y que al final
de esta, de otra o cualquier otra vida, siempre sera así,
seremos (sólo) polvo de residual que surge de una misma estrella
que sé, sin que lo digamos, que no tenemos un hilo rojo atado al dedo,
tenemos quizá las almas fundidas como hierro al fugo

Que en resumen, un siempre, por fin, con nosotras, tiene realidad.

A propósito de tus ojos.

Podrían acusarme de que me pierdo en tu mirada,
pero vamos, que quién no ha visto esos tus ojos brillar
de felicidad y ternura y se ha quedado inmediatamente inmóvil entre tus brazos?

Que yo podría jurar, jurarte,
que entiendo a todas las que te han amado
a todas las que has amado y has visto con esos, tus ojos
que si me ves así, fijamente, me rindo,
yo también me rindo.

Y quizá no lo notes, pero desde que estrene mi habitación
con tu piel, y venís y me tocas dentro de ella,
con esa soltura que solo tus manos han podido tener sobre mi alborotado cabello,
tiemblo, tiemblo en el instante en que tu rostro se acerca al mío
en el gigante instante en que veo tus ojos muy cerca
y no, no es por un beso, es por el universo que escondes dentro de ellos,
esos tus ojos que antes no descubrí, esos pequeños ojos color
hueco de árbol, color miel marrón expuesta al sol.

Que si hiciera una lista interminable de las cosas que hay en ellos
necesitaría una vida, y si intentara siquiera, describir torpemente
los chispazos de luz apagada que han podido ellos encender en mi,
necesitaría quizá, dos vidas sin dejar un instante de verte, y ni hablar de lo 
imposible que sería comenzar entre lineas, o fuera de ellas, a intentar explicar
porque los amo, porque me siento perdida si no los siento recorrer mi espalda,
porque me siento vacía si no me veo en el eco de tus pupilas, o porque simplemente
tarde tantos soles en mirarte a los ojos.

Formas.

La figura de tu boca rosa se sienta sobre mi hombro derecho
me lanzo de espalda a la madera cálida de mi silla
y sin cerrar los ojos comienzo a recorrerte sin tenerte
tu olor me irrumpe salvaje en la nariz
y se raja en mis labios una sonrisa

El rastro de lagrimas aun están en el llano de mis cuencas
y de tu olor paso a tu piel
la casa de tus oídos, tu cuello dulce al besar
tu mentón escondido entre tu larga barba,
tus ojos traviesos que suelen estar tristes
tus formas, las mías
tus pestañas clones de sol
tus cejas pobladas de colores, siempre de miles de colores

Siento tu aliento nocturno en mis rodillas
tu recuerdo y tus brazos me estrujan la piel
mis labios se encuentra con tus manos en un hotel en madrugada
y tus caricias suben a mis orejas

Tu gesto al mover mi cabello
tu mirada viéndome reír, gritar, llorar, gemir.
tus labios rozando mi pecho
mis ojos clavándole puñales a los traumas

De la trinidad de tus lunares
me enamoré del tercero, de los que me enseñaste,
de los que descubriste.

Me enamoré de el olor que dejás al irte
de la figura de mis labios en tu hombro
mi cabeza recostada sin miedo en tu fuego
de mi lengua haciéndote quedar sin aire

Me he enamorado de tu abrazo semanal al dejarme en un lugar seguro
de los lunes a jueves
de los pupitres a tu lado, de los libros, de los juegos,
de vos y de mi, pero un poco mas de vos.

Con mi pulgar acaricio tu pecho
no estas, solo te pienso
tus brazos que me encanta ver cuando estoy triste a tu lado
como me gusta ver al llorar mis lagrimas caer
constantes, con medida, con intervalos. sin prisa
sin miedo, juntas, vivas.

Tus poros que use de antídoto muchas veces
contra mis ganas de correr de tu lado
pasar mi mano por un lugar de tu manos
entrelazar nuestros cansados dedos
decirte te amo al acariciar suavemente tus brazos
sellar un te perdono con un beso en tus manos
sostenerme al universo de tu brazo, sostenerme del mundo
de mi, alejarme de mis miedos
mientras sostenes mis manos.

Y cierro los ojos y se me humedece la mirada
y pienso en cuanto amo las lúnulas de tus dedos
el largo total de tus uñas
cada parte dura de tus manos
que mil veces he preguntado, mil veces has explicado
y recuerdo escasamente tus pies, recuerdo sentirlos
tu forma de dormir, de abrazar, de consentir

Tu forma al tomar fotografía, tu forma al leer en el suelo de un pasillo
le sonrío a tu olor a alcohol
a la facilidad y totalidad anterior
a la escasez actual de amor

La figura de tu risa, la figura de tu enojo
el descuido de tu vista, entretenida en otro lado
de sentirme no invisible cuando digitalizas mi espalda
de amarte y amarte, de amarte y mucho amarte.

Del papel de mi sonrisa dibujada al pensarte
de mi felicidad extrema al sentir tus labios llamarme,
recordé tus dientes en mi piel amarme
figuras, formas, te amos en el hielo.

Sentí entrar en mi garganta las locuras cometidas
el beso en la calle, la necesidad de tocarte
la sonrisa escondida y mis ojos buscandote entre la gente
siento en la piel caminar cada lagrimas tirada al suelo
mi piel de reptil permanente ante el miedo
(si, es miedo)

Segunda vez.

Que quisiera sacarte de todos los contextos
y tenerte conmigo,
aunque entiendo que nunca entenderás mis tristezas acumuladas
aunque se que jamás vas a sentir como yo,
que me preocupa pensar que la vida no ha sido nada piadosa conmigo
que me duele saber que a veces siento como este instante
que me alegra verme a mi tan derrotada, tan hundida en un posible 2009,
que termino por llorar porque me ahoga tanto dolor dentro,
que las lágrimas recorren mi cuerpo
y cuando digo mi cuerpo es porque han saltado de mi cara,
han invadido mi pecho y se deslizan por mis piernas
que voy desconociendo mis miradas y mis parpados
que veo mis manos y no son mías...

lunes, 26 de mayo de 2014

Parqueo.

Y en el silencio de la noche,
me pausé,
viré mi rostro, quizá triste, hacia vos,
hacia tu boca que miraba el suelo,
con gesto simple -quizá tierno-
tome tu rostro y te susurre "amor..."

Pero vamos que mi miedo no era dolerte,
mi miedo era verme en tus ojos destruida
ver en tu mirada migas de desilusión.

Mi miedo era mi imposibilidad frecuente de corregir las palabras vomitadas,
el desdén del desanimo de intentar,
mi miedo era volcarme en las llamas de la frustración.

Y al ver en tus ojos, pizcas de precipitación,
comprendí, que desde algún tiempo, mi miedo sos vos.

martes, 13 de mayo de 2014

Calendario

El calendario marco una vez más Diciembre
tal vez sea 17 o 31
limpié cada rincón de nula suciedad 
en el cielo llueve desde hace horas
el frío permanente en mis manos creció
el café caliente como no suele gustarme esta vez sabe a vos
a tu lejanía
a vos, que nunca sabes a café.

El humo a nicotina sabe a tu piel
a vos, que a veces sabes a alquitrán
a tus miedos junto a los míos
a las aves ocultas dentro de un libro

Llenaste el mar de mi abdomen con tus besos
y esta noche verde,
puedo sentir como gota a gota se seca, se acaba
se alimenta de sal con la sangre de las mariposas
esas, esas que también son tuyas

la rotación de mis ideas te sigue,
las partículas de los adioses constantes sonríen en tus dientes
tan redondos y suaves, amargos y fuertes.
Te recuerdo en noviembres pasados
bajo la luna, bajo el sol y la lluvia
te figuro amándome, besándome.

Te pienso hoy, que tal vez es diciembre,
que tal vez llueve el año 2013 sobre mi pelo revuelto,
y que tal vez aún te amo.
(tomándome con azúcar el aún, que con vos sabe a un siempre).

viernes, 18 de abril de 2014

No me toques.

Yo no debería estarte escribiendo estas lineas desesperadas y llenas de la sal de mis ojos,
pero veme aquí, bajo la luna de las 6 de la tarde
dándole vueltas a tus palabras

"No me toques" dijiste
y aunque fue entre risas
y al instante siguiente te arrepentiste tan honestamente
con un "no, no importa, tranquila"
Me atrevo a confesarte con el sabor de mi ultimo cigarro en la boca
que me rompiste el corazón.

Me rompiste el corazón así como se rompen los cristales más frágiles
como se rompen las rocas más toscas
me rompiste el pecho, me desgarraste la piel.

Nunca sentí tanto asco de mi ser
como cuando de tu boca se deslizaron esas palabras
y no porque revelan que te perdí
por imbécil te perdí.
y no porque subiste al cielo lejos de mi
no porque sentí mi amor latente hacia vos chocar contra
el metal más frío, no corrosivo y cruel del mundo

Te desfiguraste en mi memoria
te desbibujaste como acuarela derretida por la lluvia
te me esfumaste, te fuiste de mis ideas como el humo
sale con fuerza de mis pulmones...
te fuiste ya de mi.

Y mi goteo sentimental escupido con melancolía y odio
en este papel no es un reproche disfrazado de poesía, no
por qué ¿cómo podría yo juzgarte con la medida que yo te dí?
¿cómo podría sentenciarte cuando yo criminal también fui?

El asesino también puede morir
y con certeza de árbol puedo decirte
que no hay peor muerte que la que das
y te vuelve con mas fuerza e intensidad.

(Me largo (en todos los contextos) porque la cuchillada dolió
Te amo, y abiertamente te digo, que ya no importa, ya no intentaré nada
para estar con vos, he terminado de tejer mis alas, volar libre
sin acercarte al sol, siempre serás mi ovejita, y no quiero que nada malo te pase...
me devuelvo a la oscuridad de cuidarte sin que te des cuenta, como cuando estuviste
en los Estados Unidos. Con el amor insignificante de siempre, Patito.)

Tx A.

Es un problema temporal oscilante
duración actual: 6 años.
culpabilidad verbal: ninguna

Es un problema circular, infinito
Es sentir esas partículas amarillas sentarse
multiplicarse
derretirse y estancarse entre tu piel
es poder verlas microscopicamente saltar, frías
de poro en poro, internamente en tus tejidos

Es sentir morir los pingüinos de tu estomago
necesitar glucosa verde
clorofila de colores
es olor y sonreír.

Que me haz roto el corazón.

No voy a escribir esta vez
porque prefiero esta tarde calurosa de abril
disfrutar de esta tristeza, casi intangible
casi invisible que me ha rodado cada uno de los poros de mi cuerpo

Prefiero fumar otro cigarro barato
seguir recostando mi cansado cuerpo sobre las marcadas hebras de este hilo
respirar la ausencia de todas las figuras
que se han ido
y pensar, que tal vez, esta vez
no voy a escribir porque mi papilas gustativas
prefieren disfrutar de esta sensación
que no es tan significativa para ser una tristeza
pero no es tan inexistente para ser una nada total

Que esta vez no hay música para distraerme
que esta vez yo decidí quedarme en el silencio natural
en el fuego que se prendió a mi costado sin ser visto
que voy prefiriendo a las 4:59 de un viernes
quedarme quita, ya sin humo, ya sin ojos...
que no hay nada que me devuelva el tiempo
que me devuelva a vos

Y que el sobresalto de mi pecho extrañándote
no cierra un circulo, un ciclo
sin pasar por vos, por tus ideas,
por tus gestos, por tus manos...
que ya no estas, eso lo se.
que yo me fui, también lo sé.

Que la voz quizá falsa del inerte audio-poema
que hace meses me ronda en tonalidad, pero que he olvidado la letra
que no soy mas que la sensación de tristeza de una puta a las 10 am
que no puedo volar, que no quiero aprender a volar
que estoy sola, que la soledad me lame la espalda
y que yo me acomodo, me hundo, que te voy desfigurando en mis ideas.

Y que nuevos pulmones se han recostado en mi piel
o tal vez, yo sobre ellos...
y que nuevas manos han recorrido mi rostro amante.
que te abandoné, pero que pienso que también me abandoné yo.

Que esto no era un desahogo para decir con todas las letras que te extraño
que esto no era una manera rutinaria de salir de mi letargo
que no abrí un vacío bloc de notas para redactar lo que mi corazón siente por vos..
que quizá, o que se con precisión  que solo necesitaba decirte,
aun que  no me leas, aunque no me entendas, que te extraño.


Que atiborrarse de movimientos diarios
de censurar tus recuerdos,
de empaquetar en bolsas de regalo mis ideas no es suficiente,
que me callo (y dejo de escribir)
porque de nuevo me encuentro sentada escribiéndote (sin darme cuenta)
que te extraño, que me extraño.


Que al final son las 5:05
y he escrito corrida-mente, sin despegar mis dedos, extrañamente helados aun
de este teclado color negro.
Que la idea principal era escribir, solo para no morirme con este veneno adentro
que era escribir sobre la casi inexistente soledad
escribir sobre esta casi inexistente sensación de estar
medio vacía y medio llena
que al final del túnel (citando a Sábato)
no hay mas ventanas que la copa de cristal
donde se guarda tu esencia que no puedo borrar

Que yo también he llorado por vos
que desde ese 9 de enero, que con tus dedos seguros
y tu voz inquebrantable me dijiste
"adiós" me mataste.

Y yo seguí tiempo atrás siguiéndote
yo seguí, casi en contra de mi voluntad ya quebrada, amándote
que me atrevo a decirte, que si tuviera un corazón...
vos lo hubieras quebrado, que lo quebraste
que dejaste un hueco frío y grande en el centro de mi cuerpo
en ese centro que no es el centro, ni la izquierda que no es la izquierda
que los escalofríos me recorren el cuerpo
y caen en cascada donde debió habitar lo que se llaman corazón
donde debió habitar tu amor.

Que no escribo para decirte que te extraño,
que debería parar de escribir esto porque no soy buena
no soy real,
pero que mis dedos deslizándose sobre las letras
me obligan a decirte de forma razonable
que me has roto el corazón
que extraño las mañanas y los desayunos entre risas
y unas otras en lagrimas y peleas.

Que extraño los almuerzos a las 2:00 de la tarde
que extraño las horas oscuras de la noche diaria 
en que el alba nos asaltaba por medio de los altavoces
que ya no grito sin razón para hacerte sonreír,
y que si grito (y si, aun que grito)
ya no estas vos para escucharme, ni para ser feliz.

sábado, 22 de febrero de 2014

Suma

Soy una ramera más en la autopista
me veo desintegrarme con el humo de tu cigarro
mis ojos son vidrios protectores de automóvil 
como el vidrio mojado por la lluvia o quemado por el sol
del automóvil en el que muchos veces,
cuando el amor nos empalagaba el hipotálamo
nos lamimos la piel, nos mordimos el alma
nos extrajimos de nuestras entrañas
el sabor boreal de nuestra oscuridad

Yo odiaba el olor a vapor que se desprendía de tu piel
pero cerraba con fuerza mis manos y te amaba mas burdamente,
casi tosca e insensatamente
vos odiabas (seguramente) el olor de mis libertades
el no tenerme completamente el el centro de tu ego

¿dónde fue a dormir el color que te rodeaba en el momento muerto de placer?
¿hacia dónde desapareció la textura peculiar que adquiría tu bálamo al amarme?
¿quién en este momento con su lengua enredada descubrirá los fuegos artificiales
que escondes bajo el ojal de tu pantalón?

Mi piel ya no es cortada por las risas de cinturón
he olvidado descifrar la mueca que se des-figura en tus labios
ya no escucho con sabor los te amo provenientes de tu boca
aun peor, no ahogan en un revuelco misterioso a mi estómago
mi culpa ya no oscila entre el pestañeo de tus ojos café
tus besos ya no contienen mi cuerpo inquieto
mi mirada choca contra el entorno en cada rose de nuestra piel

Tus mensajes invisibles (quizá)
que me susurran al oído "no me olvides"
como si el olvido es algo que se elije
como si cada quien puede un día despertar herido de tanto dolor
y decirse "voy a olvidarte"
como que ignoráramos que el olvido es un una falacia mental
de esas que hacen almacenar multitud de desilusiones
que nos hace fumar miles de tristes cigarrillos

Olvidamos que olvidar no es más que cansaros de esperar
es darle vuelta a la almohada húmeda de llorar hasta conseguir
engañar al corazón diciendo "te olvide".
que es caminar por las calles sin esperar sonreír 
por un recuerdo fugaz que nos obligamos a olvidar.
y es que para que intentar olvidar, para que sentarme sobre el pasto
e intentar olvidar, olvidarte.

Si nos basta con sumar todas tus ausencias intencionadas
las lagrimas causadas, mis brazos cansados, la sangre tomada
para saber que no necesitaré olvidarte
que no tendré que agregar alcohol para no amarte
que nuca he tenido mas claro que tu intención no fue quedarte

Y mi única genuina venganza
es quedarme inmóvil, no lastimarte, ya no amarte
cerrar las puertas de los rincones mas siniestros de mi poesía,encapsularme
observar la ultima señal de este final,
que es la ausencia de tu sombra vagante
sobre mis poemas...

martes, 14 de enero de 2014

Askoy

¿Vos sabias que el ángel pasaría entre nosotras?

Jamás...

¿Por qué no se quedó en el cielo como los demás?, no se imagina la dimensión de su travesura.

Y en su defecto los ángeles pasan siempre, a toda hora por todos los cielos, nada es para siempre preciosa, nada...

Es esto lo que nos salva, saber que nada es para siempre, nos salva de nosotros mismos y de los demás... nos salva de la pus en que nos convertimos y de las cicatrices que dejamos.

Pudimos hacerlo eterno, yo sé que sí, yo tenía todo para lograrlo.

Un puente no se construye de un solo lado mi niña de ojos café, yo arruiné el cemento, los bloques y el amor.

Nunca fuiste mía, fuiste tuya, era lo que me faltaba entender, amarte mientras solo te amabas, aprenderlo.

Aprender lo aprendido no es aprender, que no se te canse el corazón de querer, que es doler, porque si no, ¿de qué nos sirve?...

Quisiera que te fueras, vos volves en el repertorio y en la poesía, para explicártelo mejor... “Volves en esa cicatriz que duele en madrugadas como esta” que me acompaña el unicornio de Silvio y el Velero de Brel.

Vos volves en el café amargo, en la ausencia de tus manos, estas envuelta en la tristeza de “Jacques”, de “ Esta noche” y de “No digas nunca jamás”... Las ondulaciones de tu cabello se deslizan entre las estrellas que no brillan cuando llueve y tus labios se dibujan extrañándome en las nubes del ocaso...

Vos volves a mi cuando abro tu libro con olor al último cigarro, cuando pienso que envejecen mis ideas, el recuerdo es tuyo, cuando nadie más se empeña en odiarme y amarme, de la forma particular que es tuya, tan tuya que tu nombre lleva.

Tu nombre se resbala por mis caderas, por las calles caminadas, por el eco de tu voz... Tus gemidos irrumpen con fuerza mi piel en las noches que hace calor, ¡hasta mi fiebre te extraña!

¿De quién será tu poesía ahora que estas lejos de mí?

Mi poesía solo puede ser tuya, porque vos la creaste cuando me destruiste, y ahora es todo lo que te ofrezco, mis versos repletos de enajenaciones, tan prácticos para sacarme de esta lipidia, tan sutiles para que no los conozcas, tan tuyos porque los inspiras y tan simples para que los olvidemos. 

De dónde más podría surgir tanta poesía en mal estado si no es del estomago borracho de los que sufren desamor severo, crónico, devastador... Mi poesía que fue tuya y ahora es del viento, incubó también en el amor, en labios que besaron y quemaron, en manos que golpearon e ideas que quebraron. ¿Que podría ofrecerte yo más que mis manos inútiles para tu musa lejana? Mis ojos pesados cansados de soñar, con vos, sin vos, en vos...

Te ofrezco un trato, de esos que solo se hacen bajo las lunas de octubre aunque estemos en enero... de esos que se conjuran en sanatorios mentales... Rompé en mi las sobras de tus letras, sangra en mi espalda desnuda solo para vos la tinta del este dolor, que nos consume, que nos consume...

Acepto todo el dolor que traiga consigo el tenerte conmigo, porque para eso rompí la distancia, me desgarraba por dentro, me niego rotundamente a perderme en el aburrido panorama del no-sufrir, al fin y al cabo, así sangro esta poesía inexistente en el paralelo lado de mi mentalidad.

Te enamoraste de la destrucción y el caos, y ya me has declarado culpable, y en tu juicio has olvidado algo querida mía, algo importante y vital, quizá mi voz, o mi piel, quizá saber que también me destruyo con vos, que caigo peldaño a peldaño, que me desato y ato junto a las cuerdas de tus ideas más olvidadas, que me sumerjo en los ácidos tóxicos de los silencios nocturnos, de las ganas abominables de vos, haz olvidado querida mía, que el caos nunca se ha creado unilateralmente, has olvidado que también sos terremoto y tsunami, que sos árbol y pantano, que fuiste amor y desamor  servidos en el mismo vaso... y olvidaste  que nuestras almas bailaron los rituales más prohibidos de complicidad...

¿Acaso podría enamorarme de la paz y serenidad?, me lo cuestione aquella mañana que arrebataste mi camino para preguntar cuál era el nombre del ser en  el que depositarías todas las ideas desoladas que tenias, y yo pensando que curaría tus heridas, pero me volví impaciente y comencé a construir muros que no dudarías en derribar con esa persuasión a la que me sometía.

¡Cuantas preguntas te formulaste sin las nubes! ¿A caso tus dudas no se disolvieron con la primer galleta bañada en sudor, con los besos sobre gatos blandos, camas blancas, cielos negros, con los arrebatos infantiles, entre peluches de colores y sabor a cerveza fría, entre mentiras tiritantes y decisiones equivocadas?

¡Que la noche nos perdone por quemar los barcos en islas equivocadas, que el cielo no me queme por querer besar tus gruesos labios prohibidos!

¿Recordará tu cuerpo mis inquietas manos o la quietud de la actualidad abra borrado el rastro de mis uñas sobre tu piel?

Yo cerraba mis ojos a cada imagen errante a mis expectativas, yo creaba conceptos, yo pintaba mundos, yo creía teorías vacías, yo no necesitaba tanto, me bastaba con un beso sobre la suavidad de tu cama, eso acababa con cualquier conflicto que amenazara mi estabilidad.

Esas huellas están difuminadas, pero son tan imborrables como tu figura a mi tacto, en algún momento te dije que era hecha para mí, mira, un error más.


Tu sencillez siempre fue tan inocente, tan pura, tan frágil... a veces princesa mía, a veces regreso a vos, como un asesino a la escena del crimen, y quisiera verte destruida totalmente, implorando por mi miel, pero vos siempre estás ahí lastimándome con tus brazos en forma de abrazo, con tu sonrisa de flor nunca marchita, y eso confieso esta noche tímida, eso duele más que cualquier cuchillada de escorpión, siempre supiste como destruirme con amor, todo tipo de amor, y por favor no llames  error a las palabras dichas, que el viento las desintegre pero no vos...

Aquellas palabras escritas con tinta indeleble las conservo en tantos sitios, se volvieron indestructibles, me resigne a que estarían conmigo hasta desvanecerme... Sospecho que será una eternidad lo que duren, pero no el dolor, ese estará conmigo hasta que se me antoje mandarte a un sitio destruido y nuboso en el que me siento en el primer escalón del ático, veo nuestras fotos y sonrió feliz.


Sé que la oveja puede ser lobo, monstruo o dios, se que puede crear y destruir con habilidad de polvo cósmico, podrías usar mi clavícula como almohada o como punto final, podrías reducirme a migajas de pan o llenarme de helio el amor, Se que el amor y el coraje duermen tirando de un hilo, y que es imposible rozar uno sin despertar el otro, sin embargo sos volcán y luna, sol y espuma de cerveza , ya has probado amar odiando, destruir llorando... ¿Jugarías a quemarme con azufre esta noche o me acompañarías a agonizar  brincando  de universo en universo contando agujeros negros de la mano del olvido?

Y yo que no sabía lo que era ver un amanecer ahogada en llanto, hasta que descifre tu espalda al descubierto en otro entorno del cual yo no era parte, el pasar desapercibida a tu lado por la indiferencia de tus miradas, noches que ya no eran más nuestras, lunas menguantes desperdiciadas sin el olor de tu cigarro, platicas incoherentes con tu ausencia, estallidos previos a tus entonces estímulos, y lo compensaste todo con la intermitencia de intervalos de amor.


¿El amor nos salva y nos queda? ¿Queda rastros del brillo de los soles rojos de poemas viejos que te escribí aun en tus ojos?

Aun me debes mucho, compartir tu cerveza, la dedicatoria de tu libro, un viaje en bicicleta que nos lleve hasta el mausoleo del Ché, convertirme en tendencia en alguno de tus poemas, escuchar por accidente nuestras corcheas en el viento, abrazos que terminarán en ecos de discusiones anteriores, intentos de someterme a tus ideales...


Te debo tres años en el país de la revolución, una caja con las cenizas de los besos que me quedaron y queme, un susurro misterioso con tu café con leche en las mañanas, un viaje a la cuna del capitalismo, un beso bajo el mar, una historia miserable, las narraciones que te robé por el placer pecaminoso de verte registrar mi habitación con tu cara de sol inquieto, con tu cara de querer acostarte  a mi lado y que todo sea azul,  con mis manos tocándote, usando de excusa el frío, Te debo un par de vidas, quizá dos o tres...

Y es que nos debemos tanto, por suerte somos seres con la desdicha de la eternidad, solo nos queda el amor a la brevedad de un universo inferior, solo porque lo veremos destruirse a nuestro alrededor, mientras tanto nos veremos a los ojos, y ambas reiremos, quizá comencemos de nuevo, faltan tantos siglos.

Tantas vidas, tantas formas, tantos colores, tanto amor. ¿Nos vamos al mundo de los sueños donde todo caóticamente  comenzó?

Porque el planeta que un día creamos, quedo devastado, pero aun así, es nuestro, volvamos algún día a visitarle.

Antes de que te vayas esta vez, olvide decírtelo  en el trato lo que doy   a cambio de tu poesía envenenada, lo que doy por este romance literario, por esta infidelidad compartida, por vos…