miércoles, 31 de diciembre de 2014

Cajas

Comencé por lanzarme al mar diciéndote 
“te quiero más que a un amigo”
y desde entonces mi caja de recuerdos se llenó
de momentos preciosos.

El primero de estos fue la sonrisa en forma de media luna enloquecida
Que se te dibujó al escucharme decir esas apalabras
y tu rostro se convirtió en la cara más feliz que había visto hasta entonces.

Esa noche cayó como ninguna otra
y ahí comenzó el desfile de besos, múltiples besos
amargos, como cuando yo miento con mis “no pasa nada” o te hago perder la paciencia
besos dulces, como cuando en medio del tonteo y mañanas de cosquillas en la cama, 
prometemos falsos “ya basta” y lo sellamos con un besito, 
para segundos después continuar diciéndonos y haciéndonos cosas que nos hacen carcajear por horas.
Rotos, como cuando disculpamos nuestras fallas,
inocentes, como cuando te veo dormir y te beso despacito.
Tantos besos, millones de besos en el desfile de nuestros besos.

Pero basta ya de hablar de besos
sabiendo que puedo ir  y plantarte uno en tus labios rosas de algodón
colarme entre tus dientes en forma de mordida, 
de esas que van dibujando risas y cursis tonterías.

En una caja de recuerdo metí todas nuestras felicidades, 
y las guardé bajo mi cama
porque tengo miedo que se pierdan, que se vayan 
y con eso se borre la sonrisa que has puesto en mi cara.

Si abres la caja, veras saltando por ahí los nervios que sentí la primera vez que dije
“él es mi novio”
 veras la ansiedad que sentí cuando nos preguntaron  “son pareja” y yo sentí enrojecerme,
vi tus ojos mirarme felizmente y respondí un tímido “si”.
Vas a encontrarte quizá en una esquina un colage enorme de fotos mentales
de todos los amaneceres que hemos pasado juntos.
Encontraras recuerdos nuestros que quizá hasta has olvidado, y no te culpo,
6 meses es mucho tiempo, que equivalen a muchos recuerdos.

Vas a encontrar la sensación de volar que siento cuando estoy entre tus brazos
veras el escalofrío que me recorre la columna vertebral 
cuando tus dedos se entrelazan con los míos, 
o con el mínimo roce de tus manos casi siempre heladas sobre mi piel.

Encontraras como siento revivir esas torpes mariposas en mi estomago 
que el tiempo y las  heridas mató cuando en público me tomas por la cintura 
y me acercas a tu cuerpo, vienes y me susurra que me amas, 
que tu felicidad es inmensa.

Los apodos cursis, las peleas tristes, encontraras el recuerdo del miedo que siento 
cuando en una protesta te me perdes de vista, 
las risas entre comidas, las películas cursis que vemos más por mi gusto que por el tuyo,
los dibujos que haces para decorar mi habitación, el olor a tu piel, 
el sabor de tus besos, la forma de tu cara al sentir placer.

Bajo la cama también guardo una pequeña caja de perversiones, 
tu mirada intensa recorriendo mi piel mientras me quitas la ropa, 
mi lengua pasando por tu cuello, causándote escalofríos , 
tus manos fuertes sujetando mis manos, y tus labios, no tan tuyos callándome la boca a mordidas.

Encontraras recuerdos de las fotos y vídeos que haceos por el simple hecho de morbosidad mental,
aruñones con sangre que no recuerdo haberte hecho nunca, 
pero se dibujan en tu espalda, nuestras voces en formato susurro,
tus caricias al terminar y dejarme dormir en tu pecho mientras tus labios me dicen que me aman.

En la caja de cosas aprendidas, encontraras la medida perfecta que he aprendido para endulzar tu café, 
la forma de freír el queso para prepararte emparedados de la forma más rara que alguna vez conocí, trivialidades como aprender cundo tus ojos me dicen si,
o cuando la forma en que acaricias mi mano me dice que estoy en problemas.

Veras como he aprendido a descodificar tus besos.
como aprendiste a entender mi forma de lamer mis labios cuando te pido un beso sutil
la forma en que prefieres verme vestida
veras como aprendí a entender la manera en que sostienes mi cuerpo cuando tu cuerpo quiere
tenerme, tu tono de voz antes de enloquecer en las discusiones que yo siempre alargo.

No voy a negarte que hay una pequeña caja que no me gusta que exista, pero existe
la até con la cinta que a veces uso para amarrar mi cabellos
y la guardo lo más que puedo
En ella están mis miedos, mis inseguridades
se que la conoces, y que al igual que yo, has tratado de desaparecerla
pero siempre vuelve, vuelve el miedo de perderte, el medio de que aburras mis besos
a que te canses de mis caprichos de niña
a que dejes de amarme


Esto es lo que soy amor mío
esto es lo que tengo
nuestro mundo es esto, lo forman todas estas cajas que a diario llenamos de cosas nuevas
este mundo donde somos tan felices es lo que tenemos

Amor, han pasado casi 6 meses, y te amo cada instante más
te amo en nuestro mundo
que no es cuadrado ni circular
es nuestro, es libre, ilimitado
pero lo más importante es que es  sólo de los dos y para los dos.

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