lunes, 26 de mayo de 2014

Parqueo.

Y en el silencio de la noche,
me pausé,
viré mi rostro, quizá triste, hacia vos,
hacia tu boca que miraba el suelo,
con gesto simple -quizá tierno-
tome tu rostro y te susurre "amor..."

Pero vamos que mi miedo no era dolerte,
mi miedo era verme en tus ojos destruida
ver en tu mirada migas de desilusión.

Mi miedo era mi imposibilidad frecuente de corregir las palabras vomitadas,
el desdén del desanimo de intentar,
mi miedo era volcarme en las llamas de la frustración.

Y al ver en tus ojos, pizcas de precipitación,
comprendí, que desde algún tiempo, mi miedo sos vos.

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