viernes, 20 de junio de 2014

A propósito de tus ojos.

Podrían acusarme de que me pierdo en tu mirada,
pero vamos, que quién no ha visto esos tus ojos brillar
de felicidad y ternura y se ha quedado inmediatamente inmóvil entre tus brazos?

Que yo podría jurar, jurarte,
que entiendo a todas las que te han amado
a todas las que has amado y has visto con esos, tus ojos
que si me ves así, fijamente, me rindo,
yo también me rindo.

Y quizá no lo notes, pero desde que estrene mi habitación
con tu piel, y venís y me tocas dentro de ella,
con esa soltura que solo tus manos han podido tener sobre mi alborotado cabello,
tiemblo, tiemblo en el instante en que tu rostro se acerca al mío
en el gigante instante en que veo tus ojos muy cerca
y no, no es por un beso, es por el universo que escondes dentro de ellos,
esos tus ojos que antes no descubrí, esos pequeños ojos color
hueco de árbol, color miel marrón expuesta al sol.

Que si hiciera una lista interminable de las cosas que hay en ellos
necesitaría una vida, y si intentara siquiera, describir torpemente
los chispazos de luz apagada que han podido ellos encender en mi,
necesitaría quizá, dos vidas sin dejar un instante de verte, y ni hablar de lo 
imposible que sería comenzar entre lineas, o fuera de ellas, a intentar explicar
porque los amo, porque me siento perdida si no los siento recorrer mi espalda,
porque me siento vacía si no me veo en el eco de tus pupilas, o porque simplemente
tarde tantos soles en mirarte a los ojos.

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