Te pienso y la culpa me escupe
Te pienso y los dioses promiscuos del Olimpo se ríen
De mí y de vos
Del residuo de nosotrxs.
Te fuiste,
En medio del puñetero caos,
te fuiste.
No hubo sangre brotando suficiente para detenerte
No existió cúmulo de lágrimas ridículas que conmovieran a tu hijodeputa corazón.
Te fuiste,
En medio de toda la destrucción,
te fuiste.
Tu escape no solo me partió la vida y el tiempo, la dimensión
Tu viaje no solo fue a otras pieles de piernas y vaginas nuevas.
No.
Lo tuyo fue el abandono más despiadado,
un verdugo lleno de furia, de maldad,
Fue la ausencia de piedad que galopó hasta los vestigios de vida que quedaban en mis latentes entrañas,
Un pisoteo de mi dignidad sensorial hasta la degradación.
Me dejaste el dolor más violento corriéndome por las venas,
Quemandome los ojos,
Un nauseabundo dolor que ningún choque autodestructivo aplacó,
Activaste en mi pecho una mina de sentimientos a tristeza abierta,
Un pozo de miedo que se cuela entre la voz.
Tu árida ausencia y tú desprecio sutil
Clavaron mis pies en un limbo tupido de desesperación, delirios tremens y sangre.
No existió alteración química autoprovocada, psicoactivos, fármaco o líquido eficaz para sacarme la angustia de la piel,
No existió forma de evitar el naufragio de una existencia vacía, no existió vida más allá del dolor.
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