como un poema escrito en la piel de la montaña
Habitaste mi olvido
como un ejercito de poemas marchando por la historia
Mordiste mis miedos
y devoraste las angustias.
adormeciste mis doloridas entrañas
y construiste un bunker de recuerdos
A besos derrumbaste mis murallas
y te instalaste en mi pecho haciendo la primavera
esquivaste cada trampa
y diluiste cada excusa.
Lamiste mis manos llenas de equivocaciones
hiciste de mi habitación una cueva habitable
a destiempos te quedaste
a pedazos me amaste.
Eras el cimiento más sólido para vivir
cómo esperas que al irte todo no sea un caos.
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