sábado, 25 de agosto de 2018

Honduras que se hunde.

En sus amalgamadas pieles de colores
curtidas por la inmortalidad del sol,
se hunde en el olvido y silencio  de  los desaparecidos
asesinados
exiliados.


Honduras que se hunde y resiste 
en la ferviente euforia indígena al ritual de la tierra.

Honduras que se hunde
entre los funerales semanales
de esperanzas juveniles

Entre estadísticas a rojo sangre
olvido de historias impronunciable 
silencios negociados
y tsunamis de impotencia.

Se hunde
en aguacero de impunidad
del que ni los besos de las muchachas salvan
en tempestades de extrema pobreza
en huracanes de balas y cotidiana violencia.

Honduras que se hunde
entre los golpes lingüísticos
a los vestigios de poetas
entre la academia colonizada y oxidada
entre reformas agrarias y privatizaciones

Honduras que se hunde y sus rompe
entre gas lacrimógeno y angustia
entre cantos de protesta y lágrimas de muerte

Honduras siniestra 
en eterno performe de novela terrorífica
Honduras herida
colapsada
pero no destruida.

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