Existiendo tantas formas de morir
yo siempre he preferido la letra
esa que te desgarra la garganta al pasar
la que escupís con fuerza lejos de vos
porque tenerla entre los parpados te duele.
Habiendo tatas formas de sufrir, yo siempre
he preferido amar
volcarme en esos amores que nos rompen la razón
y nos trastocan la piel,
esos que deambulan entre los
versos de Benedetti
y que terminan brincando
entre las lineas de la prosa de
Bukowski.
El frío recorre mis poros
y la ciudad esta a 40 grados
mis manos tiemblan y la vista me desaparece
entre las hojas y ausencias.
La respiración se dificulta
y la presión en el pecho se agudiza
y tropiezo fuertemente
en ese instante limite entre la desesperación
y la necesidad urgente de llorar.
Ese dolor en la piel que provoca vivir
esas ganas de no sentir ya más
esa incapacidad de escribir
cuando lo único que se quiere es morir
ese dolor tan generalizado
que te va desde la punta de las uñas
hasta la propia bilis,
toda ese peso sobre las vertebras
quiebra,
y te deja viva, agonizando mentalmente
sobre el colchón húmedo de soledad
a las 10.26 pm.
No hay comentarios:
Publicar un comentario