sábado, 19 de septiembre de 2015

Morir por amor.

Mientras canto a todo pulmón el repertorio asesino de canciones que algún amor pasado dejó
trato inútilmente sentirme viva
sacar esta angustia asolapada mis ideas
este negativo revelado de conceptos sobre vos
esta rabia contenida
este vacío precipitado
este nido de cicatrices que se revuelve con el olor a café, 
con tu ausencia.

Mientras el viendo deshoja mi cabello
hundo mis manos en lo más profundo del cajón izquierdo de los recuerdos fabricados
y sobre la sangre del desgarre de ideas
estampo el sabor a tus besos
el sonar de tu risa, 
el cantar de tus ojos.

Me cuelgo del eco de tus promesas
y me repito en vos alta que no fallaras
mientras la tormenta desatada tras de mi
me grita con sus nubes que miento
que mentís,
que nos mentimos.


Ahogo mis dudas con el recuerdo de la suavidad de tu piel
mientras mi lóbulo temporal me alerta que el dolor es real
me cuelo en la guerra de autosabotaje y autodestrucción
y disparo fuerte, 
inconsciente.
incesante,
insistente.

Vomito lineas cargadas de dolor sutil
mientras me columpio con la medida exacta de tu soledad,
mi cuerpo tiembla mientras me repito sin entusiasmo, 
equivocada quizá,
que vendrás.


Busco colores en el cielo oscuro para pintarme las heridas, 
jugando a ser camaleón
desato de golpe la escalera que desciende al infierno de extrañarte
y me hundo,
con fuerza,
entre el humo delirante de figuras inexistentes.


Te busco sabiendo que no estás
sueño tocarte, sabiendo que no son mis manos las que te besan esta noche
los tsunamis brotan por los lagrimales cargados de cansancio
y en la puerta de fondo,
están mis manos inertes,
pálidas, 

cercenadas por la traición.

Tu risa se vuelve fusil y  dispara como metralla ante mi frágil amor

tus mentiras hacen muralla contra lo que queda de mi,
te puedo sentir sin verte
y comprendo,
que esta noche no sos mis labios las que  desordenan tus horas

no es mi piel la que se colará con tu sangre
no es mi amor inservible el que usaras

no soy yo la que recibirá las migajas de tu cariño
no es a tus pies donde estaré esta noche.

Y es ahí, 
entre mi desequilibrio congelado
y mi auto querer extraviado
donde me siento a esperar por tu taza de café junto a la  mía
por tu mirada puesta sobre mi existencia
con la sonrisa mas transparente posible
con la espera pintada de amor intacto,
espero tus besos,
aun con sabor a mentiras,

tus abrazos cargados de amor ajeno.

Y ato con fuerza la caja de las heridas
doblo los reclamos y los coloco bajo mi almohada
deshago los restos de llanto
y me dispongo a amarte sin medida,
a mover el mundo si es posible por provocarte una sonrisa
y al final te espero, 
después de todo siempre te espero.

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