martes, 15 de septiembre de 2015

Borrador.

No voy a escribir esta vez
porque prefiero esta tarde calurosa de abril
disfrutar de esta tristeza, casi intangible
casi invisible,
que me ha rodeado cada uno de los poros de mi cuerpo.

Prefiero fumar otro cigarro barato
seguir recostando mi cansado cuerpo sobre las marcadas hebras de este hilo
respirar la ausencia de todas las figuras que se han ido
y pensar, 
que tal vez, 
esta vez,
no voy a escribir porque mi papilas gustativas
prefieren disfrutar de esta sensación
que no es tan significativas para ser una tristeza
pero no es tan inexistente para ser una nada total.

Que esta vez no hay música para distraerme
que esta vez yo decidí quedarme en el silencio natural
en el fuego que se prendió a mi costado sin ser visto
que voy prefiriendo a las 4:59 de un viernes
quedarme quita, 
ya sin humo, 
ya sin ojos.
que no hay nada que me devuelva el tiempo
que me devuelva a vos.

Y que el sobresalto de mi pecho extrañándote
no cierra un circulo, un ciclo,
sin pasar por vos, 
por tus ideas,
por tus gestos, 
por tus manos.
que ya no estas, eso lo sé.
que yo me fui, también lo sé.

Que la voz quizá soy la voz  falsa del inerte audio-poema
de hace meses me ronda en tonalidad, pero que he olvidado la letra
que no soy mas que la sensación de tristeza de una puta a las 10 am
que no puedo volar, 
que no quiero aprender a volar,
que estoy sola, que la soledad me lame la espalda
y que yo me acomodo, 
me hundo, 
que te voy desfigurando en mis ideas.

Y que nuevos pulmones se han recostado en mi piel
o tal vez  yo sobre ellos,
que nuevas manos han recorrido mi rostro amante,
que te abandoné, pero que pienso que también me abandoné yo.

Que esto no era un desahogo para decir con todas las letras que te extraño
que esto no era una manera rutinaria de salir de mi letargo
que no abrí un vacío bloc de notas para redactar lo que mi corazón siente por vos,
que quizá, o que se a cabalidad que solo necesitaba decirte,
aunque no me leas, 
aunque no me entendás, 
que te extraño.

Que atiborrarse de movimientos diarios
de censurar tus recuerdos,
de empaquetar en bolsas de regalo mis ideas no es suficiente
que me callo (y dejo de escribir)
porque de nuevo me encuentro sentada escribiéndote (sin darme cuenta)
que te extraño, que me extraño.

Que al final son las 5:05
y he escrito corrida-mente, 
sin despegar mis dedos, 
extrañamente helados aún,
de este teclado color negro.

Que la idea principal era escribir, 
solo para no morirme con este veneno adentro
que era escribir sobre la casi inexistente soledad
escribir sobre esta casi inexistente sensación de estar medio vacía y medio llena
que al final del túnel (citando a Sábato)
no hay mas ventanas que la copa de cristal
donde se guarda tu esencia que no puedo borrar.

Que yo también he llorado por vos
que desde ese 9 de enero, que con tus dedos seguros
y tu voz inquebrantable me dijiste
"adiós" me mataste.

Y yo seguí tiempo atrás siguiéndote
yo seguí casi en contra de mi voluntad ya quebrada, amándote
que me atrevo a decirte, 
que si tuviera un corazón,
vos lo hubieras quebrado, que lo quebraste.

Que dejaste un hueco frío y grande en el centro de mi cuerpo
en ese centro que no es el centro, ni la izquierda que no es la izquierda
que los escalofríos me recorren el cuerpo
y caen en cascada donde ha debido habitar lo que se llaman corazón
donde debió habitar tu amor.

Que no escribo para decirte que te extraño,
que debería parar de escribir esto porque no soy buena,
no soy real,
pero que mis dedos deslizándose sobre las letras
me obligan a decirte de forma razonable
que me has roto el corazón
que extraño las mañanas y los desayunos entre risas
y unas otras en lágrimas y peleas.

Que extraño los almuerzos a las 2:00 de la tarde
que extraño las horas oscuras de la noche diaria
en que el alba nos asaltaba por medio de los altavoces
que ya no grito sin razón para hacerte sonreír,
y que si grito (y si, aún grito)
ya no estas vos para escucharme, ni para ser feliz.

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