domingo, 17 de septiembre de 2017

La última de las mordazas.

Los besos esculpidos
la sal apilada en lágrimas
peldaño a peldaño
caída a caída
la liviana sutileza de perderte

La voz a la deriva
las autopistas de tus clavículas arrítmicas
el proceso de verte existir
todo resumido al silencio de verte partir

Las palabras atoradas
inconclusamente libres
los porqués saltando en la cornisa de un siempre

los suspiros irse,
venirse
diluirse en medio de un quizá

El inexistente miedo al futuro
la autopsia de cada error
de cada desatino
de cada beso mal colocado

Los espejos empañados diciéndonos un nunca más
las cicatrices latiendo en cada piel
el silencio que nos grita que nadie vino a salvaros
y nos escupe el rotundo y solitario eco del adiós.

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