domingo, 17 de septiembre de 2017

La soledad.

Es una sombra
un susurro
una grieta que refleja el tiempo
cenizas de las horas destruidas

Un café helado,
en la comisura desgastada de una boca
unos labios inanimados con besos insaboros
insentibles

Los párpados entre abiertos

de todas las noches de desvelo
lo vacío de un olor de un abrazo
el compromiso absurdo de una sonrisa y un saludo

Sucumbe entre cada gota de sudor
cada lágrima invertida
el despertar con una silueta al lado
y la puñalada real de no sentir
del cansancio y la desolación de un bostezo

Marcha en desfiles de colores
y sabores por el piso sucio
de una habitación que se derrite con el humo
se clava en la pausa dolorosa de cada quizá
y protesta ante el susurro de cualquier compañía
y demanda con rabia la oscuridad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario