sábado, 30 de septiembre de 2017

El trabalenguas de la culpa.

A la mierda la esperanza
a la mierda la razón
la sublime agonía de la miseria nos traspasa la existencia
la mediocridad no hay cigarro que la calme
no hay borrachera que la apague

La verborrea insignificante de existir
la culpa convirtiéndose en nuestra piel
negra, blanca, amarilla, la que sea
melanina y culpa nos cubre las podridas entrañas

Culpas resagadas
guardadas en cajones y fotografías
culpas sangrantes,
chorreantes como lava volcánica por los lentos días de nuestra semana
nuestros días opacos de tanta desesperanza
de tanta bazofia

Cúmulos de culpas apiladas al lado de la cama
ordenadas alfabéticamente en el armario
tirabas sobre los basureros en las esquinas
prostituyéndose en las noche por cada venida

Culpa de ser puta
de ser violada
de fracasar
de vivir
de nacer
de desatinar
de amar equivocadamente
de no poder morir

Carrusel de estúpida culpa
culpa palpitante en la teta izquierda
culpa golpeándome en la sien
culpa vomitando tras una comida

culpa, culpa, culpa

culpa madre de cada fracaso
cada caída
cada autodestrucción.

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