el verte correrte entre los espacios
la vida o la risa
saborear los sonidos vacíos de la casa al irte
ver las estampas volar sobre el polvo que nos alejaba
Se volvía rutina la rabia contenida
el miedo desfigurándose en una escasez de caricias
el sabor al tabaco que se filtraba en tus ausencias
el perderte con intenciones de buscarte
La rutina de los sellos de autobuses
los kilómetros entre verdades y tus labios
mis alteregos chocando contra cualquier desliz que figuraba ser salida
la cicatriz de una vida estrellada contra la lluvia
la suavidad
cada equivocación erupcionando con destellos
Mis ojos, un teléfono que se cansa de sonar
nuestras uñas recorriendo recovecos
todas las soledades aplastadas en cualquier conversación
tus manos, lejos de mis manos
Se volvía rutina los desatinos
los cúmulos de maletas y mentiras
los viajes, las distancias, el vicio
se volvía rutina el dejarnos
tocarnos sin percibirnos,
huirnos
amarnos sin destino y sin prisa
sin sabor y sin peligro.
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