Hoy mientras estaba en una plaza de mi ciudad, tomando un
café, un señor de aproximadamente 46 años, se sentó junto a mi mesa y a pesar
de que yo leía el comenzó a tener una conversación, por respeto contestaba con
monosílabos y un par de sonrisas cordiales pero que indicaban que no tenía interés,
el hombre en cuestión, luego de presumir
su posición social, me toco el trasero al momento en el que me levantaba de la
mesa y me iba.
Esto provoco que yo reaccionará golpeando e insultándolo y él
respondió con insultos del calibre “putas baratas más bravas me he cogido” y
cosas por el estilo. El guardia de seguridad de la plaza, al ver el alboroto (gritos
y alegatos de ambos) se acerca y me toma por el brazo, me pide que le explique
y yo evidentemente muy alterada y molesta le comienzo a explicar, seguido él me
toma nuevamente del brazo sugiere que me calme y suelta la fulminante frase “es
que usted tiene la culpa por cómo anda vestida”.
De sobra esta decir que mi
indignación fue tanta que mi enojo se multiplico, haciendo que la dueña del
café saliera y se involucrara, terminando su participación con un “no miré cálmese
no se meta con ese viejo tal por cual” bla bla bla, pero es que es su culpa por
cómo se viste”… Ese fundamento no lo tolero de ningún ser humano, no lo tolero
de ningún mujer, pero es imperdonable de una mujer de aproximadamente 25 años
en pleno 2014.
Mi indignación, rabia, tristeza, frustración me hicieron
caminar media cuadra tomar una piedra y lanzarla contra el vidrio trasero del
vehículo del señor, a la vez que le decía “esto es para que aprendas a respetar
a las mujeres”, lo que sucedió después es irrelevante, porque es en este punto
donde me pregunte, ¿Por qué vivo en una sociedad donde tengo que exigir a
pedradas respeto?
¿Dónde termina el piropo y nace el insulto?
Pasar frente a un grupo de hombres nunca me ha provocado
nada, sus halagos muchas veces subidos de tono no me provocan más que una
verdadera sonrisa cuando ando de buen humor (porque vamos que a veces son muy
ocurrentes) o malas caras cuando no (cuando ando de mal humor no me gusta que ningún
humano me hable, más que por lo que dicen en sí).
Esto porqué mi cuerpo no está dentro ni cerca de los estándares
de belleza de mi país, mi cara no entra dentro de los cánones de bonita y mi
forma de vestir esta abismalmente lejos de ser llamativa. (Digo esto utilizando
los parámetros de las enseñanzas sociales del concepto de belleza impuesta por
el patriarcado).
Esto me permite camuflajearme
cual antílope en sabana, pero aún así los dos últimos días que he salido de
casa hacia la universidad utilizando ropa que
no uso con regularidad, y que me he visto obligada a usar ahora, por
motivos tan racionales como no tener ropa lavada/limpia (no detallaré esto
porque es inservible) he recibido una cantidad de piropos casi ridícula,
piropos que ya no son silbidos e invitaciones indecorosas (Mami/amor/tita vamos
a X lugar), ya no es un comentario
alusivo a alguna parte específica de mi cuerpo
(que rico esos pechos/piernas/cintura/etc. Si dicen rico, como que somos un
trozo de comida), ya no es un aviso de
caballero protector (tita/mami/ le ayudo con X cosa) o una insinuación ofensiva
de inutilidad económica (esta es nueva: Mami yo trabajo, te mantengo), es pasar de tener la libertad de decir algo
ofensivo a hacer algo abusivo.
Y aquí nace mi conflicto interno, yo que defiendo a muerte
la libertad de todos los individuos, mi lógica me dictaría que un hombre está
en el derecho de ejercer su libertad y puede, si él desea, tocar mi trasero y yo estoy en la libertad, si
lo deseo, de golpearlo y dañar su propiedad privada. Pero ¿dónde está el límite para él y para mí?
¿Dónde está el límite de la libertad individual si es que lo hay?
Decir que el límite de la libertad de un individuo esta
cuando se topa con el bienestar físico,
emocional o económico de otro individuo es una postura con un par de agujeros negros
en ella; ya que el bienestar es subjetivo,
esto nos pondría a tener libertades desiguales conforme al entorno en el que nos
desenvolvamos y eso de la desigualdad no debe existir no en la cantidad de
oxígeno que respiramos.
Entonces ¿Dónde encontramos ese límite? ¿Lo hay? El límite
esta justo se pierde la capacidad de responsabilidad. Es decir que cuando un
individuo no es consciente de sus actos y no puede asumir la responsabilidad de
estos, ahí, en ese momento ese individuo ha perdido su libertad.
La libertad (y esto me costó aceptarlo un par de años por lo
que viví en el libertinaje en mi adolescencia) trae consigo una enorme caja, la
caja de la responsabilidad; entre más grande sea esa libertad más pesada será
esa caja.
Es porque no hay igualdad de genero, las mujeres podríamos ser igual de abusivas que ellos y cambiar la sociedad, sus costumbres y cultura que debería actualizarse por lo menos cada 2 años hahahah
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