Lo peor de tu muerte es que no sorprendió a nadie,
lo sabíamos
nos alineamos en silencio, tristes, expectantes
porque al final, por lo hondo y en distintos ritmos
habíamos estado transitando ese camino
Te acompañamos a existir con la complicidad que sólo los derrotados podemos sentir
con la tristeza atrincherada en cada hueso del cuerpo
entre los restos del país derrumbado que habitamos
y el que intentaste construir desde las letras mientras nosotros aplaudíamos
A vos no te quedaban ya ganas para construir castillos protectores
hace rato habías descubierto que la felicidad estaba herida de muerte
Vos hace tiempo querías volar
y nosotros hace más nos sobraban motivos para acompañarte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario