Yo tenía metas realizables,
buscaba un gato a quien llamar Amor,
Noboru o Lerner
y un perro a quien llamar Yugaí.
Guardaba recetas perfectas de comida vegetariana,
tardes agridulces a cielo abierto en el rincón de mis nostalgias
mi afán era cuidar el sputnik mi amor que me latía en el pecho en los años adolescentes
y diluir con el tiempo los miedos que anidaban con el gorrión de mis ideas
Pero,
me lloviznaron los años y los daños,
libros de filosofía francesa,
la realidad y sus ausencias,
el crecer y sus rarezas.
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