sábado, 18 de abril de 2020

De nuestra generación


Somos los niños que soñamos explorar al mundo con el capitán Nemo.
Los que seguimos perspicaces todos los pasos silenciados en la calle Morgue.
Este ejército de araucarias deshidratadas en la antesala de la puerta de Harry Haller
Los que comprendimos primero la importancia de llamarse Ernesto que la dimensiones del arte de amar

Soportamos en las entrañas el miedo a tener en el pecho animales misteriosos que nos comieran el alma y nos convirtieran el corazón en un paisaje de en Orán o Comala
Resistimos todos los veranos en nuestros propios Macondos
Construimos en andamios la esperanza y la espera
Y vimos pacientes nuestras vidas sufragar a los abismos, saltar de los ricos, estrellarse en cada túnel y convertirnos en pájaros jaulas

Nos vieron danzar al son de inmensas preguntas y chocar de golpe, cual pelícano en suicidio, con nuestro propio país de la agonía, nuestra cárcel del piel y nuestra condena de la desconfianza.
Nos vieron perder el rumbos de nuestros sueños sin ser las grandes mentes de nuestra generación,
Dar un último aullido
Buscar el último barco de Caronte sin éxito.

Nos dejaron hundirnos sin piedad
Como acto de desapego
Como victoria de la enseñanza
Y como venganza por la existencia.

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