domingo, 30 de octubre de 2016

Cúmulo de engaño # 3

Dolías hasta la médula
y a mi no me quedaban ganas de vivir,
dudaba de tu cariño
y en ataque condicionaba mis besos 
te veías tan propio, siendo libre
que me paralizaba el mundo que te sobraba

Me llené puertas de -post it- justificatorias
"que fue un error" "no volverá a pasar"
"que fue mi culpa" "que no sé que pasó"
que dolía, que lo sabías y nada cambiaba

Me dejaba la piel intentando funcionar
y no se trataba de quien amaba más, si no mejor
nunca fueron petardos de verdad, 
si no algodonadas mentiras bonitas

Te enterabas por otro cuerpo de mi amor y tu egoísmo,
me destruías tanto que me desconocías en los reencuentros,
tus círculos se tatuaban en mi piel;
mientras conocía el miedo a volar

Las pre-concepciones de jaulas me calaban las entrañas
y dejé de escuchar las aves decirme que las distancias no eran cansancio
los monstruos se formaban con claridad bajo el sol
despedían olor, frases; tenían colores conocidos
mientras mis huesos se marcaban bajo el permanente frío de mi piel

No parabas, 
no nacía el final, 
no dejabas de golpear
entre la eterna guerra y la decadente paz
se me diluían los días, 
octubre me quemaba el pecho
me sabía a antiguas heridas,
a destierro de emociones,
a mudanza,
a error,
a pérdida o traición.

Los ciclos parecían estar construidos en hielo,
nada desarticulaba tu negación
tu boca no me escupía ni una sola verdad,
las risas brincaban ahogadas por el desagüe
las lagrimas acampaban por cada rincón de la cama
y eran seguidas por explosiones de rabia que se salían de la ruta del silencio.

Iniciaban los protocolos de perdón
un par de caricias insípidas
besos, succiones, orgasmos
dormir, soñar, no sentir,
promesas que corrían a incumplirse
suspiros suicidas que se dibujaban en las paredes

Te defendías mejor, porque te defendías primero
adherías a mi espalda un cielo de culpas
un arrecife completo de excusas
me agotaban mis aprendidas manías
y gota a gota se me acumulaba el deshielo en el cabello

El día me asaltaba sin piedad con la vida expuesta
sin cartas a favor, a punto de besar la derrota.

Tus manos me recorrían la piel y chocaban con mis excusas
tus ojos con desdén buscaban mi ausente boca
y yo con una mueca por sonrisa, 
me apartaba y no decía nada.

Yo me callaba y me pudría, 
vos besabas a otras y no entendías cuanto eso dolía.


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