La nostalgia se coló entre mis sabanas
y yo no pataleé para sacarla
me apagué a ratos
y dejé que las letras cayeran sobre tu ausencia.
Los males físicos
se me anidaron en los huesos y
más que acabarme yo dejé que me sanaran
los deje existir hasta su partida.
Y quieta y derrotada
emprendí la lucha hasta la espina dorsal de tu dolor
escarbé entre lo que escondías
y no encontré mi recuerdo.
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