martes, 17 de marzo de 2020

Vómito del quinto mes.

Caminé por el paisaje infernal
con la razón y el poder en mi cruz,
simulé personajes alejados de todas las realidades
y rompí mil veces la malolientes paredes psiquiátricas

No habían internos esperando abrazos en la puerta
ni poetas gritando a viva voz viscerales versos.
Había ausencia de delirios líricos
Escasez de empatía y cúmulos enormes de desesperanza

La dicotomica diferencia se mezclaba en los patios
y cada mirada desorbitada era una puñalada de futuro,
Un escupitajo de pudriente porvenir,
atiborrado de vertiginoso vacío,
saciado del abismo más profundo de perturbación

Los gusanos que se comían la piel y las ideas
era la única señal de vida.
La puerta sucia de metal
un portal a un desfile suicida
a un paisaje de mil anocheceres sin luna ni estrellas.
Una oscuridad azulada o verdosa
cual preferencia de anciano desahuciado
encogido al margen social
desechado de cada placer
abortado de la vida.

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