Los recuerdos por cada pared
los olores transportan sensaciones lejanas
cada espacio suelta con ternura un cómplice y alegre relato
Las aves siguen respirando con calma
los árboles aún bailan esa danza interminable
las personas que de a poco mutan
los objetos inamovibles hasta al paso del tiempo
Entro a lo que fue mi guarida
un millón de microrelatos palpitan en mi sien
afuera llueve y siento intacta el miedo de niña,
la incertidumbre.
Días atrás éste aposento fue la antesala de la nomadez
sus colores
sus ecos
su humedad
ahora todo se convirtió en un desfile desenfrenado de tristeza
crecí
crecí y este lugar se convirtió en un castillo lejano
se redujo a rosas espinosas
a matices irreconocibles
a existencias que mi piel no reconoce
Regresar cada cuanto simulando un apocalíptico génesis
es el performe de la regresión
de los pasos y la voz
el espejo de las ideas recurrentes que aquí dieron inicio
las ideas inequívocas que aquí tienen su umbral
La antigua casa siempre será un eco interminable
una noria pintada de desencanto
mi ancla
mi muelle
mi tren.
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