los buzones gritaban que el dolor, desgarraba
en los falsos de los pisos
las ratas sabían cuanto media la nostalgia
La tristeza sin razón se colgaba de la pared
y el olor a café, inundaba la ausencia
y aún así, el vacío era más grande que la risa
El eco trastocaba las entrañas
y la realidad golpeaba
La casa se caía a pedazos sobre los hombros
las mentiras descuadraban los cuentagotas
el absurdo coloreaba todo
la desesperación estrangulaba en las noches
en las tardes
siempre, sin horarios
Las aves ya volaban a desintegrarse
entre el aire respirado
a través de los sueños costurados con miedos
volaban hacia donde ya no hay dolor.
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