Me asaltas burdamente las ideas continuas
y mi voz no te escucha, mis oídos de pájaro te crean
hablo vagamente de las tormentas
con la soledad que clavaste en mi puerta trasera
y el salón sin vos es de otro color.
Salí un anoche a matar los corazones de la ciudad
me embriague como siempre, y en el delirium tremes
te intente crear bajo las sabanas
no eras vos, no estuve ni cerca de saber a vos
Creo que fue otra prostituta, o un halcón, no se
volví a escribirte la noche que el dr murió
pregunto que querías de mi, que debía cambiar
Volvió el cannabis a mi cuerpo
me hacían falta tus pechos, esa suavidad de montañas
esa blancura inocente, esa parte de vos que se movía siempre
en secuencia con mis ojos al compás del oscilar de tus caderas
Ahora mis versos solo son bultos de fracasos
de la escencia de tu maldita ausencia
de la nostalgia que se desliza por mis canciones cuando estoy despierta
de el coraje y cobardía de perderte
de no poder verte, tenerte, escribirte.
Ahora solo soy intentos putrefactos de sonrisas
migajas de los momentos felices en tus manos
soy la crueldad de tu adiós y la parte dulce de tu abandono
soy tu residuo, tu basura, lo que sobra, lo que se desama.
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