sábado, 2 de febrero de 2013

Lo que pensé de ella para vos.


Sentada en la cornisa
por espalda tu cuerpo frío evoca el vacío
la soledad y el olvido
besas las carretera de mis lágrimas 
y violando la distancia mi voz grita


Explotas en verborrea acusante
te escucho
ahogas tus ideas verbalmente
y el odioso retumbar de tus silencios
va despacio acojonando mi alma

Prudente espero cada una de tus preguntas
y no obtenés más que estúpidas cobardes respuestas
prolongadas respiraciones
que deshabilita mi tensión
mi voz respira
y el oxigeno oxidado me ata el pensamiento

Respiro, pienso y callo.
Y tus lágrimas duelen
estrujan mi alma
y la culpa oportuna se apodera de mi debilitada resistencia
mi tráquea se anestesia con ph
y reevaluo mi defensa, la destruyo y sin obstáculos
dejo a mi sistema limbico enredar mi cerebro
dejo que me incendie
y dentro de alguna estructura perdida
me satisface el dolor que me das

Dentro de un espacio visible 
tiemblo de miedo
dentro de una visión tangible
desaparezco y sigo tu aroma
hasta el fin de la tierra

Te busco, te tomo
me apodero de vos
pero libero tu percepción errónea de espejo
te tomo, te complemento y tiemblo por vos
por lo que sos

Tiemblo ante la opción de navegar sin vos
me asusta
me incita a la desinibición desidratante
a la nicotina nocturna
a la liberación placebica
a la purificación oral
a dejar tus migajas en un deliriums tremens
en el letargo matutino
en el suspiro de las 10.26 de una noche fría

Temo que te agarres de una estrella y no bajes jamás
que te aburras
que no existas.

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